Impacto del cambio de hora en el descanso y el bienestar cotidiano

•       El adelanto del reloj en primavera modifica temporalmente los ciclos internos del organismo y puede provocar somnolencia diurna o dificultades para conciliar el sueño, según los expertos
 Persona durmiendo | CBN
Persona durmiendo | CBN
  1. Cambio horario verano: impacto en el cuerpo humano
  2. Por qué el reloj biológico necesita ajustarse
  3. Aconsejables ajustes para suavizar la adaptación

Cambio horario verano: impacto en el cuerpo humano

En los próximos días, España adelantará el reloj una hora para iniciar el horario de verano, un ajuste que aunque parezca pequeño, influye directamente en el equilibrio entre el horario oficial y el reloj interno del organismo. Este desplazamiento suele provocar que durante varios días muchas personas experimenten dificultades para dormir, sensación de fatiga matutina e incluso sienten que su rutina diaria no se adapta bien al nuevo horario.

El cuerpo humano se rige por los ritmos circadianos, un mecanismo interno que administra los periodos de sueño y vigilia conforme a la luz natural. Cuando se adelanta el reloj, el sistema nervioso central tarda en sincronizarse con esta nueva señal. Durante este proceso, es habitual que surjan episodios de somnolencia excesiva, cansancio constante y problemas para mantener una concentración adecuada.

Por qué el reloj biológico necesita ajustarse

Muchas personas subestiman el impacto de adelantar una hora el reloj, pero como explica Lucía Miranda Cortés, psicóloga de Blua de Sanitas, “el cerebro requiere reorganizar sus ritmos internos. En ese proceso es habitual notar más somnolencia durante el día, dificultad para concentrarse o cierta irritabilidad”.

Este cambio afecta especialmente al descanso nocturno, puesto que levantar la alarma más temprano puede interrumpir el ciclo natural de sueño, reduciendo la calidad del descanso. Esta pérdida se traduce en una menor energía, sensación de cansancio aumentada y un efecto negativo en el ánimo y la capacidad de atención. Además, quienes duermen pocas horas o los adolescentes, con sus ritmos biológicos naturalmente retrasados, suelen sentir más intensamente esta alteración.

En personas mayores, la transición a la nueva hora puede ser más lenta. Según Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores, “con el paso de los años el sueño se fragmenta más fácilmente y el reloj biológico pierde parte de su capacidad para reajustarse rápidamente a cambios externos. Esto puede provocar despertares nocturnos, mayor cansancio al despertar y cierta desorientación a la hora de mantener las rutinas habituales”.

Aconsejables ajustes para suavizar la adaptación

Para reducir el impacto de este cambio horario, los profesionales recomiendan algunos hábitos que faciliten la adaptación del organismo en los días previos al adelanto:

1. Adelantar paulatinamente el horario de acostarse y levantarse para que el cuerpo se prepare para la nueva hora.

2. Exponerse a la luz natural por la mañana, ya que esta señal natural recalibra el reloj biológico con mayor facilidad.

3. Evitar el uso de dispositivos con pantallas luminosas antes de dormir, pues la luz artificial dificulta la conciliación del sueño.

4. Mantener horarios regulares para las comidas y la actividad física, lo que contribuye a estabilizar los ritmos internos del cuerpo.

5. Disminuir la ingesta de cafeína y otros estimulantes por la tarde para no interferir en el descanso nocturno.

“Cuando el descanso se ve alterado durante varios días consecutivos, es común que aumente la irritabilidad, se reduzca la tolerancia al estrés y surjan problemas para concentrarse. Generalmente, esta situación es temporal y mejora a medida que el cuerpo se ajusta al nuevo horario. No obstante, si el malestar persiste por semanas, es recomendable acudir a un especialista, de forma presencial o mediante videoconsulta, para evaluar el caso”, concluye Lucía Miranda Cortés.