La Villa Olímpica de Milán se queda sin condones gratuitos para atletas

En la Villa Olímpica se ha vivido una de esas anécdotas que corren de boca en boca en cada edición de los Juegos. Esta vez, el foco no ha estado en una marca deportiva, sino en algo mucho más cotidiano: los condones gratuitos para atletas.

El dato ha llamado la atención por la rapidez. El suministro previsto como reserva se ha consumido en un visto y no visto, y la organización ha tenido que reaccionar sobre la marcha.

Según la información publicada, el episodio deja clara una cosa: cuando hay reparto de preservativos en la Villa Olímpica, la demanda puede dispararse más de lo esperado.

  1. Condones agotados en la Villa Olímpica
  2. Reposición pendiente y momento por confirmar
  3. París 2024 y la tradición desde 1988

Condones agotados en la Villa Olímpica

Los condones gratuitos disponibles en la Villa Olímpica se han terminado. El motivo, según se ha detallado, es que los atletas han consumido el material destinado a cubrir esa necesidad durante la estancia.

El llamado stock estratégico era de 10.000 anticonceptivos y se agotó en un plazo muy corto: tres días. La velocidad con la que desapareció la reserva ha sido, precisamente, lo que ha puesto el tema en el centro de la conversación.

Reposición pendiente y momento por confirmar

Tras quedarse sin unidades, los organizadores se vieron en una situación bastante incómoda. Con el suministro agotado, la única salida era mover ficha y buscar una solución para cubrir la demanda.

Se ha prometido una nueva tanda de preservativos, aunque el calendario no está cerrado. Por ahora, el momento en el que llegará ese reemplazo sigue sin estar claro, tal y como informa La Stampa.

París 2024 y la tradición desde 1988

Para ponerlo en perspectiva, en los Juegos Olímpicos de París 2024 se entregaron 300.000 preservativos a los atletas. La diferencia de cifras ayuda a entender por qué el agotamiento de 10.000 unidades en pocos días ha sorprendido.

El reparto de anticonceptivos en la Villa Olímpica no es algo nuevo. Esta práctica existe desde 1988 y solo se detuvo una vez: en los Juegos de Tokio 2020, debido al COVID.