domingo. 26.03.2023

De contrato temporal a indefinido: Los hogares elevan sus gastos hasta 2.462 euros anuales

En 2022 los trabajadores con contrato indefinido aumentaron en 1,6 millones y con contrato temporal cayeron en 1,2 millones

 Edificio del Banco de España. - Carlos Luján - Europa Press - Archivo
Edificio del Banco de España. - Carlos Luján - Europa Press - Archivo

La conversión de contratos temporales en indefinidos observada en 2022 podría haber contribuido a incrementar la ratio de gasto sobre renta entre 0,18 y 0,24 puntos porcentuales, lo que equivaldría a un total de entre 1.189 y 1.586 millones de euros. Esto supone que el gasto habría aumentado entre 1.846 y 2.462 euros en los hogares cuyo cabeza de familia firmó un contrato indefinido.

De acuerdo con el informe 'El aumento de los contratos indefinidos y su posible impacto en el gasto', publicado este lunes por el Banco de España, una explicación del aumento en el gasto es la mayor percepción de seguridad de los contratos indefinidos, al no necesitar los hogares un colchón de ahorro tan elevado para cubrir posibles pérdidas de renta y empleo.

En 2022 los trabajadores con contrato indefinido aumentaron en 1,6 millones y con contrato temporal cayeron en 1,2 millones. El gasto pudo aumentar al consumir los indefinidos una mayor proporción de su renta.

Y es que históricamente, la conversión de un contrato temporal en indefinido ha conllevado un aumento de la ratio de gasto sobre renta del 20% (aproximadamente) en los dos trimestres siguientes.

En la medida en los empleados por cuenta ajena con contrato temporal han tenido una mayor probabilidad de transitar al desempleo y, por tanto, una mayor percepción de inestabilidad laboral que los empleados con contratos indefinidos, estos desarrollos pueden tener consecuencias sobre el patrón de gasto de las familias.

La razón es que, según el Banco de España, en presencia de incertidumbre sobre las rentas futuras, las familias pueden posponer ciertos gastos, con el fin de mantener un colchón de ahorro que pueda contribuir al sostenimiento del consumo en caso de que se materialicen caídas de renta derivadas, por ejemplo, de perder el empleo (el llamado 'ahorro por motivo de precaución').

CONTRATOS FIJOS-DISCONTINUOS PUEDEN CONLLEVAR MENOR SEGURIDAD

El aumento de la contratación indefinida se ha materializado también en aumentos de la proporción de contratos indefinidos a tiempo parcial o fijos discontinuos, que en determinados casos pueden conllevar menor seguridad en el empleo, según puntualiza el organismo.

Así, los datos de afiliación a la Seguridad Social muestran que la ratio de bajas en el empleo sobre el conjunto de los afiliados con contrato fijo discontinuo ha crecido en 2022 y es similar a la de los empleados con contrato temporal en ese mismo año. Los flujos de la EPA indican que las transiciones trimestrales al desempleo de los empleados con contratos fijos discontinuos son similares a las de los asalariados con contratos temporales.

"Esta evidencia sugiere que los nuevos empleados con contratos fijos discontinuos tienen trabajos más inestables que los empleados con otro tipo de contrato", advierte el Banco de España.

Por otra parte, según la EPA, los empleados con contrato fijo discontinuo habían acumulado a finales de 2022 una media de casi cinco años de antigüedad en su empresa (58 meses), mientras que los empleados con contrato temporal solo tenían 22 meses de antigüedad de media. Estas cifras sugieren que los empleados con contratos fijos discontinuos disponen de una mayor estabilidad en el empleo que los que tienen un contrato temporal, en la medida en que acumulan más experiencia en la misma empresa.

EL 25% DE LOS CONTRATOS INDEFINIDOS EN 2022 FUERON FIJOS-DISCONTINUOS

De acuerdo con el informe, alrededor del 25% de la expansión del número de contratos indefinidos en 2022 se debe a contratos fijos discontinuos, un tipo de contrato que, al conllevar posibles períodos de inactividad, puede tener un menor impacto sobre la renta futura esperada que el resto de los contratos indefinidos.

El artículo concluye con unas notas de cautela, tanto por la omisión de canales que pueden expandir el gasto --por ejemplo, la formación de hogares-- como por la falta aún de datos desagregados que permitan cuantificar con exactitud en qué medida el aumento de la contratación indefinida ha reducido la incertidumbre sobre la pérdida de empleo.

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