El FMI advierte que el conflicto en Irán elevará precios y reducirá el crecimiento económico

Archivo - Logo del Fondo Monetario Internacional (FMI).
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha evaluado que el impacto económico del conflicto en Oriente Próximo provocará un aumento de los precios y una desaceleración en el crecimiento económico mundial, sin importar el escenario que se presente.

Según el análisis, un conflicto breve elevaría los precios del petróleo y el gas temporalmente hasta que los mercados se ajusten, mientras que una guerra prolongada mantendría los precios energéticos en niveles altos, afectando particularmente a los países que dependen de importaciones de energía. Además, una situación de tensión prolongada podría generar una inflación difícil de controlar y un constante riesgo geopolítico.

El FMI subraya que esta crisis “interrumpe la vida y el sustento” de la población en Oriente Próximo y a nivel global, creando obstáculos adicionales para “numerosas economías que apenas comenzaban a mostrar signos claros de recuperación tras crisis previas”.

  1. Impacto global y diferenciado del conflicto
  2. Efectos en los países importadores de energía
  3. Riesgos en la seguridad alimentaria

Impacto global y diferenciado del conflicto

El FMI destaca que la crisis tiene un alcance global pero un impacto desigual. Los países más vulnerables son aquellos que dependen en mayor medida de recursos energéticos externos, los que presentan niveles elevados de pobreza y aquellos con reservas energéticas limitadas.

Más allá de las consecuencias humanitarias, el informe menciona que la guerra ha ocasionado serios daños en las economías de los países directamente afectados, incluyendo afectaciones a su infraestructura e industrias, que podrían persistir en el tiempo. Aunque estos países muestran capacidad de recuperación, sus perspectivas de crecimiento a corto plazo se ven comprometidas.

Efectos en los países importadores de energía

En Asia y Europa, los países que dependen de la importación de energía sufren especialmente por el aumento en los precios de los combustibles. A su vez, el encarecimiento de los fertilizantes agrava aún más la seguridad alimentaria en las naciones más pobres.

En Europa, por ejemplo, naciones como Italia y Reino Unido, con alta dependencia del gas, enfrentarán mayores desafíos, mientras que Francia y España cuentan con una mejor posición gracias al desarrollo de la energía nuclear y las fuentes renovables.

Riesgos en la seguridad alimentaria

Los países del golfo Pérsico enfrentan la interrupción en el suministro de alimentos y un posible incremento generalizado en sus precios, lo cual coincide con el inicio del periodo de siembra en el hemisferio norte, poniendo en riesgo los rendimientos agrícolas durante todo el año.

En particular, en las economías con menores ingresos, los aumentos en los costos de los alimentos tendrán un impacto mayor en su población, debido a que estos representan cerca del 36% del consumo total, comparado con un 20% en economías emergentes y un 9% en las avanzadas.