martes 28/9/21

Ricard Guillem, el barcelonés de 17 años que ha desarrollado una aplicación para que lleven el coche a la ITV, a lavar o al taller por ti

 Ricard Guillem, el joven emprendedor de Cafler. Twitter
Ricard Guillem, el joven emprendedor de Cafler. Twitter

Un joven emprendedor ha desarrollado una aplicación para que lleven el coche a la ITV, a lavar o al taller, por ti. Cafler, la plataforma online de movilidad delegada, se encarga de señalar la fecha, hora y lugar, junto a un conductor profesional para que traslade el vehículo a la revisión mecánica y luego, lo devuelve al cliente.

La compañía se fundó hace seis meses, con una financiación de 800.000 euros y estima facturar este año alrededor de los 500.000 euros y un millón. Esta idea surgió cuando el joven aún no tenía edad para conducir; sin embargo, durante una comida familiar, Ricard Guillem, barcelonés de 17 años, escuchó a uno de sus tíos comentar sus dificultades para que, entre su red de clientes de talleres, les pedían llevar sus coches a pasar la ITV. Algo que, Guillem lo asoció rápidamente con una solución tecnológica.

Asimismo, mientras desarrollaba la idea, encontró un inversor que le referenció a Íñigo Diego, cofundador y con previos conocimientos en la automoción como emprendedor, con I-Neumáticos: Me dijo: es la persona que necesitas’ y así nos conocimos”. Entre Ricard e Íñigo se dieron cuenta de que tenían mucho en común: “La visión de Ricard, tan ambiciosa como la mía, me gustó muchísimo. Tiene un conocimiento muy bueno del mundo tecnológico, de lo que queríamos llegar a hacer”, cuenta a El País.

Por ahora los servicios están disponibles en Madrid y Barcelona, pero pronto se extenderán a Bilbao y Valencia, luego en Francia.  “Cada vez más notamos que los clientes no son locales, sino globales, que quieren cerrar acuerdos que les sirvan para toda Europa. Y esto nos exige ser muy efectivos y muy rápidos”, les comenta Diego.

Aunque la empresa todavía no genera beneficios Guillem ha señalado que: “Había una cosa que teníamos muy clara y era que queríamos que el concepto de pedir un Cafler acabase siendo una realidad de aquí a unos años, en cualquier ciudad del mundo, para cualquier persona. Es una visión ambiciosa, pero es un poco lo que queremos”.