El CNIO acoge foro internacional sobre dieta y ejercicio para tratar el cáncer

Alimentación saludable. ARCHIVO
Alimentación saludable. ARCHIVO

 

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) reúne hasta este viernes a unas veinte personas expertas, pertenecientes a grupos líderes en Europa y Estados Unidos, para analizar el conocimiento actual sobre cómo la dieta y la actividad física pueden contribuir al tratamiento del cáncer. Cerca de 150 investigadores participan en este congreso.

Desde el CNIO destacan que el tumor ya no se considera un fenómeno aislado, sino que interactúa con otros órganos mediante el metabolismo. El enfoque del encuentro es integral: abarcarán temas sobre el tejido adiposo, el ejercicio, la modulación del sistema inmunitario y la comunicación entre órganos durante la progresión tumoral, así como la posibilidad de interrumpir esa comunicación como estrategia terapéutica.

  1. Temas del congreso
  2. Investigadores y aportes

Temas del congreso

Entre los asuntos tratados se encuentran aspectos ligados a la práctica clínica actual. Paul Cohen (The Rockefeller University, EE. UU.) abordará el papel del tejido adiposo en el cáncer. Lydia Lynch (Ludwig Institute for Cancer Research y Princeton University, EE. UU.) explicará la influencia de la dieta, el horario de alimentación, el ejercicio y fármacos metabólicos como los agonistas de GLP-1, por ejemplo semaglutida, componente activo del Ozempic, en la respuesta inmunitaria frente al cáncer.

Guadalupe Sabio, investigadora del CNIO y coorganizadora del congreso, estudia cómo la obesidad y la disfunción del tejido adiposo pueden favorecer el desarrollo tumoral. Señala que el tejido adiposo no solo almacena grasa, sino que funciona como órgano endocrino e inflamatorio, impactando en el comportamiento de las células tumorales y del sistema inmunitario. Sus estudios buscan identificar biomarcadores de riesgo y nuevas estrategias preventivas para pacientes con obesidad.

Investigadores y aportes

Sabio también indaga en el papel que tiene el ejercicio físico en el cáncer hepático. Destaca que la obesidad, la enfermedad hepática metabólica y la inflamación crónica incrementan el riesgo de cáncer de hígado, por lo que resulta fundamental entender cómo el ejercicio puede intervenir. Considera que la actividad física no es solo una recomendación general de salud, sino una posible intervención para modular rutas metabólicas, disminuir la inflamación, mejorar la función hepática y alterar el microambiente tumoral.

Alejo Efeyan, jefe del Grupo de Metabolismo y Señalización Celular del CNIO y coorganizador del congreso, estudia los beneficios de la restricción dietética para la prevención y tratamiento del tipo más común de cáncer hepático en población de riesgo. Su objetivo es descifrar los factores moleculares y metabólicos detrás de estos beneficios, con la intención de desarrollar fármacos que imiten dichos efectos.

Nabil Djouder, otro coorganizador e investigador del CNIO, revisa el uso de la dieta en tratamientos contra el cáncer. Explica que las dietas pueden actuar directamente sobre el metabolismo tumoral al privar al cáncer de nutrientes esenciales, o bien afectar procesos clave del tumor como la señalización del crecimiento, el estrés oxidativo o la inmunidad del paciente. Presentará en el congreso un reciente hallazgo publicado en 'Nature Metabolism', que demuestra cómo la ausencia de una proteína clave para la estructura de los conductos biliares favorece la fibrosis hepática.

Además, entre los ponentes se encuentran Eileen White (Rutgers Cancer Institute y Ludwig Institute for Cancer Research, EE. UU.), quien abordará cómo el tumor altera el metabolismo del paciente provocando pérdida de músculo y grasa; y Marcus D. Gonçalves (NYU Langone Health, EE. UU.), que centrará su intervención en la inflamación tumoral y la pérdida del apetito, aspectos cruciales para mejorar la calidad de vida y la tolerancia a los tratamientos.