miércoles. 24.07.2024

La coordinadora del Grupo de estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Raquel Sánchez-Valle, ha destacado los beneficios de los fármacos antiamiloides para personas con la enfermedad de Alzheimer, ya que "en fases iniciales", consiguen que la patología "avance de una manera más lenta".

Así lo ha afirmado la miembro de la Unidad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos del Hospital Clínic de Barcelona, durante el webinar 'Actualización sobre tratamientos antiamiloides', organizado por la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA).

En este sentido, la experta ha explicado que el amiliode es una proteína que todas las personas tienen y necesitan para el funcionamiento normal de las neuronas. "El problema es cuando se produce un exceso de formas amiloidogénicas que hace que se formen placas amiloides. El acúmulo de estas placas que no se disuelven es un fenómeno inicial y fundamental de la enfermedad de Alzheimer", ha destacado.

Hasta el momento, tres fármacos han demostrado resultados positivos y efecto en la capacidad de eliminar la proteína amiloide: aducanumab, lecanemab y donanemab. "Los dos últimos son los primeros fármacos antiamiloides que muestran un efecto clínico, es decir, un efecto en la reducción en la placa de amiloide", ha comentado la experta, que ha añadido que "el efecto clínico no quiere decir que los pacientes mejoren, sino que la enfermedad avanza de una forma más lenta, por lo que las personas tratadas empeoran menos que los que no tomaban el fármaco".

Actualmente, lecanemab y donanemab están en fase de evaluación por la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), "por lo que aún no se pueden tratar pacientes con ellos en España, ni hay fecha de cuándo será", ha indicado Sánchez-Valle.

Por otro lado, la experta advierte de que estos fármacos no están exentos de efectos secundarios. Uno de los efectos más habituales es la reacción infusional, un cuadro de malestar durante unas horas tras la inyección del fármaco. "Otros efectos, menos frecuentes, pero que preocupan más son las posibles hemorragias (que pueden ser desde microscópicas a importantes) y edemas o inflamación en el cerebro", apunta.

PACIENTES CANDIDATOS

Durante su intervención, la experta también ha mencionado a los pacientes candidatos a recibir este tipo de fármacos: personas con deterioro cognitivo leve o demencia leve causada por la enfermedad de Alzheimer que tengan demostrada presencia de amiloide.

Si bien es cierto que la novedad de este tipo de tratamientos implicará tener un cuidador que asegure que el paciente siga las medidas de seguridad establecidas así como el tratamiento en sí. "Además, la toma de decisiones tiene que ser compartida entre el profesional, el paciente y su familia", ha finalizado Sánchez-Valle.

Los fármacos antiamiloides consiguen que el Alzheimer avance más lento