Una streamer hackea su cerebro con una máquina que controla movimientos
Una streamer de Twitch acaba de encender todas las alarmas y, a la vez, la curiosidad de internet. Se trata de Perri, que ha mostrado un invento capaz de alterar el equilibrio de una persona a distancia, como si el cuerpo fuese un personaje de videojuego.
El vídeo ha corrido como la pólvora por TikTok porque no es un simple truco: el dispositivo se apoya en la estimulación galvánica vestibular (EGV). El resultado es impactante: el cerebro interpreta señales que cambian la sensación de posición y movimiento.
Pero hay un giro clave. La propia Perri, que tiene un máster en psicología, insiste en el riesgo. Lo que parece una demostración viral también abre el debate sobre límites, seguridad y el uso médico de una técnica que sigue en estudio.
- Un invento viral que toca el equilibrio
- EGV: así “engaña” al cerebro
- Un joystick para desviar los pasos
- Prueba con un juego de carreras y final inesperado
- Peligro, advertencias y la pista médica del Parkinson
- Antecedentes históricos y otra proeza con EEG
Un invento viral que toca el equilibrio
Perri ha sorprendido a sus seguidores al enseñar un aparato con una idea tan simple como inquietante: controlar el equilibrio mediante un mando a distancia. En la demostración, el cuerpo reacciona como si recibiera órdenes externas, aunque la intención sea caminar recto o quedarse quieta.
La escena recuerda a un videojuego, pero con consecuencias reales. La clave está en que el sistema actúa sobre el sentido del equilibrio, alterando la percepción del movimiento y provocando respuestas involuntarias cuando llegan señales “contrarias” a lo que se intenta hacer.
EGV: así “engaña” al cerebro
La streamer explica que el dispositivo envía estímulos eléctricos al nervio vestibular. Ese nervio es fundamental para orientarse y mantener la postura. Al modificar esa entrada sensorial, el cerebro recalcula la posición y puede generar una sensación de desplazamiento que no coincide con la realidad.
En TikTok, Perri resumió el efecto con una frase que se ha hecho viral: "He hackeado mi equilibrio". La base del truco, según su explicación, consiste en mandar distintos tipos de señales usando un control remoto, en su caso un mando de consola clásica.
Un joystick para desviar los pasos
Para la prueba, Perri se colocó un sensor en la parte posterior de la oreja. Ese sensor iba conectado por un cable al joystick. A partir de ahí, cualquier cambio en las señales se convertía en una alteración directa de la estabilidad.
El efecto se ve claro: aunque se intente mantener la línea, el cuerpo responde a lo que “marca” el mando. En el vídeo, si quien sostiene el control lo mueve hacia la izquierda, ella acaba corriendo también en esa dirección, como si el cerebro recibiera una orden imposible de ignorar.
@perrikaryal In the 1830s, Johannes Purkinje put electrodes in their ears and reported weird spinning sensations. 170 years later, Japanese researchers began trying to make what they call "remote control" humans. GVS makes you feel completely destabilised and, by changing the direction of the current, can make you fall in that direction. Hook that up to keyboard controls or a joystick, and suddenly have your own remote control human. Naturally, my first thought was man I wanna play trackmania with this I do not have enough self-preservation. Send help #gvs #technology #science #trackmania ♬ Walking Around - Instrumental Version - Eldar Kedem
Prueba con un juego de carreras y final inesperado
La demostración no se quedó en el mando. Perri decidió dar un paso más y conectar el sistema a un juego, buscando una experiencia más intensa. Así lo contó en su publicación: "Lo he conectado a un juego de carreras para sentir el movimiento de tracción también".
La idea era que cada giro del coche se tradujera en una respuesta corporal similar. Y ocurrió: cuando el vehículo cambiaba de dirección, ella giraba a la vez. El problema llegó después, porque la prueba terminó mal: mareo y dolores de cabeza tras forzar una sensación de movimiento que el cuerpo no podía sostener durante mucho tiempo.
Peligro, advertencias y la pista médica del Parkinson
La advertencia fue directa y sin adornos. Perri pidió a su comunidad que no lo imite: "No hagáis esto, no lo construyáis. No estoy de acuerdo con ello, es muy peligroso y yo no soy de fiar". El mensaje apunta a un riesgo claro: si se usa mal, este tipo de estimulación puede tener efectos negativos en el cerebro.
Aun así, lo más llamativo es el contraste: la EGV sí se investiga con fines clínicos. Se menciona su posible aplicación para ayudar en trastornos como el Parkinson. En un trabajo firmado por V. Dávalos-Yerovi, A. Romeo, F. Escalada y M. Tejero, publicado por la revista Science Direct, se recoge este resultado: "Nuestros resultados sugieren una mejora aguda en la postura después de una sesión de EGV". La investigación, por ahora, sigue abierta.
Antecedentes históricos y otra proeza con EEG
La propia streamer recuerda que el interés por el equilibrio viene de lejos. En la descripción del vídeo dejó este apunte histórico: "En la década de 1830, Johannes Purkinje colocó electrodos en sus oídos y describió extrañas sensaciones de mareo. 170 años después, investigadores japoneses comenzaron a intentar crear lo que denominan 'humanos controlados a distancia", destacó. La idea, con el paso del tiempo, ha pasado de la curiosidad a la investigación aplicada.
En el caso de Perri, además, no es la primera vez que mezcla tecnología y cerebro para sorprender. Ya se hizo conocida por conectar su actividad cerebral mediante un electroencefalograma (EEG) y un software específico para jugar a videojuegos. Con comandos mentales y sin mando, logró enfrentarse a los jefes de Elder Ring y derrotarlos solo con concentración.