MacKenzie Scott dona 7.100 millones a ONG en 2025 y habrá más
MacKenzie Scott vuelve a sacudir el mundo de la filantropía. En el último año, la donante repartió 7.100 millones de dólares entre cientos de organizaciones sin ánimo de lucro y entidades benéficas.
El dato no pasa desapercibido. Supone un salto claro frente a ejercicios anteriores y refuerza una tendencia: entregas rápidas, importes enormes y una presencia pública mínima.
La magnitud del gesto ya está generando titulares y, sobre todo, preguntas. ¿Cómo decide? ¿Por qué tantas ayudas llegan sin aviso? Las claves aparecen en su propio blog y en el relato de quienes reciben el dinero.
- Un salto millonario en sus donaciones
- Discreción total y avisos sorpresa
- Por qué apuesta por la educación
Un salto millonario en sus donaciones
El balance más reciente eleva la cifra a miles de millones. En su web Yield Giving, Scott lo dejó por escrito: «Desde mi publicación del pasado diciembre, he donado $7,166,000,000 a organizaciones que realizan su labor en todo el mundo», señaló en una reciente entrada de blog.
El contraste con años cercanos es nítido. Según la propia Scott, en 2024 se destinaron 2.600 millones de dólares y en 2023 otros 2.100 millones. Desde 2019, el total alcanza 26.000 millones de dólares, una cifra que procede casi por completo de la fortuna obtenida tras su divorcio con Jeff Bezos, fundador de Amazon.
Discreción total y avisos sorpresa
El tamaño de las donaciones no va acompañado de focos. AP News informa de que Scott se mantiene al margen tanto del escrutinio público como del contacto directo con quienes reciben los fondos.
En muchos casos, el primer aviso llega por sorpresa. La comunicación suele pasar por intermediarios y con poco o ningún margen previo, incluso para entidades acostumbradas a procesos largos de captación.
AP News habló con una de las receptoras: Kim Mazzuca, directora ejecutiva de la organización californiana 10,000 Degrees. La entidad trabaja para abrir puertas a la educación superior en comunidades desfavorecidas.
El momento del aviso quedó marcado por la incredulidad. «Me llené de alegría. Me quedé sin palabras y como que me trabé con mis palabras», explicó tras recibir la llamada de una persona de Fidelity Charitable, que no gestiona las finanzas de Scott.
Por qué apuesta por la educación
En su texto, Scott también apuntó al origen de su impulso. Recordó que, al decidir destinos para el dinero, regresan escenas de ayuda recibida durante su etapa universitaria.
En concreto, citó apoyos muy concretos y personales. «¿En la generosidad de quién pensé cada vez que hice cada uno de los miles de regalos que he podido dar? Fue el dentista local que me ofreció un tratamiento dental gratuito cuando me vio sujetándome un diente roto con adhesivo para dentaduras en la universidad», escribió en el mismo artículo.
Y sumó otro recuerdo decisivo: «Fue la compañera de piso de la universidad que me encontró llorando, y actuó según su impulso de prestarme mil dólares para evitar que tuviera que abandonar en mi segundo año.»
Ese hilo explica el patrón de muchas de sus entregas. Junto a 10,000 Degrees, una parte relevante de los fondos ha ido a organizaciones centradas en ayudar a estudiantes a entrar en la universidad y a afrontar los costes de matrícula.