Expertos relacionan el "desplome" en PISA con "abuso de pantallas" y menor exigencia académica

Una niña de camino a la escuela.
Una niña de camino a la escuela.

El descenso en el rendimiento de los estudiantes españoles en las pruebas PISA ha sido objeto de análisis por parte de expertos en educación y tecnología. Diversos especialistas coinciden en que este retroceso no responde a una única causa, aunque señalan el excesivo uso de dispositivos electrónicos y una disminución en la exigencia académica como factores relevantes. Estas observaciones encierran una tendencia que se habría acelerado debido al marco legal vigente.

Carlos Ortiz Sanchidrián, director del área de colegios CEU y del colegio CEU San Pablo Sanchinarro en Madrid, señala que estos resultados son preocupantes y representan una tendencia persistente, no un hecho aislado. Explica que cuando se disminuye sistemáticamente la exigencia académica, los efectos se manifiestan de manera inevitable en los resultados escolares.

Ortiz identifica tres elementos que interactúan y perpetúan esta situación: un programa curricular que prioriza los mínimos frente a contenidos exigentes; una pérdida paulatina de autoridad y apoyo social para los docentes, lo que dificulta mantener la disciplina académica diaria; y una cultura educativa centrada en evitar la frustración del alumno, lo cual puede impedirle adquirir aprendizajes que requieren esfuerzo continuo.

  1. Factores del descenso en PISA
  2. Empeoramiento según el origen social
  3. Impacto del uso de tecnología en el aprendizaje

Factores del descenso en PISA

El abuso de pantallas, aunque no el único, contribuye a agravar las dificultades del sistema. Un estudiante con la atención fragmentada tiene menos capacidad para el trabajo profundo que requieren las materias evaluadas. Consultado sobre el papel de la LOMLOE, Ortiz recomienda cautela al analizar su impacto en estos resultados ya que el deterioro comenzó antes, desde 2015, involucrando distintas reformas educativas.

El experto sostiene que la legislación actual ha acompañado y, en cierto modo, acelerado esta tendencia negativa. Señala que una ley que reduce el peso del suspenso, permite aprobar con asignaturas pendientes y cambia el foco de la evaluación hacia competencias mal definidas, envía señales claras sobre las expectativas y tolerancias del sistema. Así, la LOMLOE no es la causa única, pero forma parte de un modelo legal que, a lo largo de más de una década, ha suavizado la exigencia en lugar de reforzarla.

Empeoramiento según el origen social

Ismael Sanz Labrador, experto de Funcas y profesor de Economía Aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos, destaca que el descenso en los resultados afecta principalmente a los alumnos de familias más favorecidas. En matemáticas, el 25% de estudiantes mejor posicionados baja 24,2 puntos desde 2022, frente a un descenso menor en otros grupos. En lectura, la pérdida supera los 33 puntos para este cuartil superior, mientras que en los tres siguientes es de entre 15 y 18 puntos.

Esta reducción genera una disminución de las brechas, explicada por la bajada en el rendimiento de los estudiantes con mejores resultados. Entre las posibles causas, Sanz señala que las escuelas con más alumnado de entornos acomodados emplean más herramientas digitales. Además, resalta el papel del absentismo, que afecta al 48,7% del alumnado español frente al 33,9% en la OCDE y al 38,5% en la UE. Asegura que quienes faltaron a clases obtienen 20 puntos menos en ciencias.

Para revertir esta situación, propone reforzar desde las primeras etapas la lectura y las matemáticas, garantizar una formación científica adecuada, reducir las inasistencias y atender tanto a quienes están rezagados como a los estudiantes de mayor potencial. Recomienda implementar tutorías estructuradas en grupos reducidos, metodología respaldada por evidencia experimental.

Impacto del uso de tecnología en el aprendizaje

Desde una perspectiva tecnológica, Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily, relaciona el desplome en PISA con el uso excesivo de pantallas. Resalta que el problema no es solo el tiempo conectado, sino el diseño de las plataformas, pensadas para mantener a los menores enganchados, lo que repercute directamente en el rendimiento académico.

Álvarez advierte que la influencia negativa no se limita solo al ámbito escolar, sino también afecta la salud mental. Según datos de SaveFamily, los adolescentes que pasan más de tres horas diarias en plataformas digitales tienen el doble de riesgo de presentar problemas psicológicos. Frente a esta sobreexposición, recomienda una inmersión digital gradual, que permita una educación tecnológica supervisada y progresiva durante la infancia.

Ainhoa Marcos, vicepresidenta de Educación y Sector Público de Letmino, insiste en no buscar una única causa ni solución rápida. Subraya que la tecnología es parte del problema, pero también puede ser una herramienta valiosa para personalizar el aprendizaje, atender la diversidad y apoyar al profesorado. Sin embargo, destaca que nunca debe reemplazar la lectura profunda, el pensamiento crítico, la concentración ni la interacción humana, elementos esenciales para el aprendizaje efectivo.