Policías desplazados en Ceuta viven en literas con colchones en mal estado
Después de un mes y medio desde la llegada masiva de migrantes a Ceuta, los sindicatos policiales vuelven a expresar su preocupación por las condiciones en las que deben vivir los agentes desplazados. Según denuncian, los efectivos de seguridad nocturnos se ven obligados a dormir en minúsculas habitaciones con literas y colchones en estado muy deteriorado. Esta semana, volvieron a publicar imágenes que apenas muestran mejoras respecto a las que se difundieron a mediados de agosto.
El portavoz del sindicato JUPOL, Ibón Domínguez, afirmó en un vídeo dirigido a la prensa que "los policías nacionales están en unos colchones y en unas condiciones lamentables, en muchas ocasiones incluso mugrientos, lo cual es absolutamente inaceptable y da una imagen de la Policía Nacional y de España absolutamente tercermundista". Por este motivo, JUPOL ha presentado una denuncia contra la administración por el incumplimiento "sistemático" de las normas de prevención de riesgos laborales dentro de la dirección general de la Policía. Domínguez adelantó que "próximamente habrá un fallo judicial del Tribunal Supremo por estos hechos".
El sindicato JUPOL y también la Confederación Española de Policía (CEP) han comparado la calidad de los colchones asignados a las fuerzas de seguridad con los nuevos que se han comprado para las personas migrantes alojadas en la ciudad. Según David Gutiérrez, portavoz de CEP, "el Gobierno protege más a quien vulnera la ley que a quien se juega la vida para protegerla".
Protestas por agresiones a fuerzas de seguridad
Aparte de las malas condiciones para dormir, los sindicatos alertan sobre las agresiones constantes que sufren policías, guardias civiles y miembros de las Fuerzas Armadas mientras desarrollan sus tareas. Ismael Derdabi, portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Ceuta, relaciona estos ataques con la alta tensión que se vive en la ciudad autónoma y advierte que, si no se toman medidas, "esto al final acabará mal".
Los militares también han mostrado su preocupación, denunciando la existencia de "trampas" en zonas rocosas diseñadas para dificultar su acceso a los asentamientos de migrantes. Estas trampas, camufladas con cartones, ponen en serio riesgo la seguridad de los soldados, según explicó Marco Antonio Gómez, portavoz de ATME. Además, han reportado varios casos de patrullas que son atacadas con piedras y altercados durante sus rondas.
También han denunciado las extensas jornadas laborales, con turnos que llegan a alcanzar entre 12 y 24 horas, sin apenas descanso. Diego Madrazo, portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), indicó que los agentes llevan más de un mes soportando condiciones muy duras y reclamó que la dirección de la Guardia Civil aplique compensaciones adicionales para estos efectivos.