Belén Segarra, ilustradora: el yoga invita a detenerse y observarse, un acto revolucionario

Archivo - Belén Segarra
Archivo - Belén Segarra

Belén Segarra, ilustradora originaria de Valencia, presenta su obra 'Mi libro de yoga' (Lumen), un proyecto que combina elementos de novela gráfica y diario personal. En esta obra, se aborda cómo la práctica del yoga puede servir como herramienta para superar etapas difíciles en la vida. Según la autora, el yoga invita a reencontrarse con uno mismo, detenerse y observarse, un acto que considera casi revolucionario en la actualidad.

La autora relata que tras enfrentarse a la depresión, y casi por casualidad, encontró en una clase de yoga un camino hacia la recuperación personal. Segarra explica que el ritmo acelerado y el constante estímulo al que estamos sometidos genera estrés y malos hábitos, afectando la movilidad, la respiración y provocando acumulación de tensión en el cuerpo. Por ello, considera que el movimiento, la respiración y la conciencia corporal tienen un papel fundamental para el bienestar.

Reflexiona sobre cómo el control de la respiración y su profundidad pueden influir en el sistema nervioso parasimpático, enviando señales de calma y seguridad al cerebro. Aunque reconoce que el yoga no elimina todos los problemas, señala que puede modificar la forma en que se enfrentan.

  1. La conexión entre el yoga y la ilustración
  2. Descripción de 'Mi libro de yoga'
  3. Curiosidades sobre la filosofía y la mitología en el libro
  4. Potencial de la ilustración para comunicar

La conexión entre el yoga y la ilustración

Belén Segarra comenta que su experiencia con el yoga y su carrera como ilustradora se unieron al descubrir una conexión profunda entre ambas. En un inicio, su pasión estaba centrada en la ilustración y la creatividad, pero el yoga terminó ganando espacio en su vida, convirtiéndose en otro gran interés. La autora señala que tanto el yoga como la ilustración implican una introspección necesaria para poder expresarse hacia el exterior, disciplinas vinculadas a la observación, la escucha y el autoconocimiento.

Esta relación la llevó a narrar su proceso personal con el yoga a través de estos dos lenguajes, visual y escrito, que forman parte de ella.

Descripción de 'Mi libro de yoga'

El libro se configura como una experiencia estética y contemplativa, no un manual técnico. Segarra indica que el objetivo principal es contar una historia muy personal sobre su vínculo con el yoga y su llegada a su vida en un momento particular. La ilustración adquiere un protagonismo especial, siendo el medio mediante el cual la autora comunica su universo personal, emociones y comprensión del yoga.

En la obra, existen apartados más técnicos donde se describen algunas asanas y su ejecución, así como breves referencias a la filosofía y mitología relacionadas con la disciplina. En esencia, el libro propone una vivencia visual y personal con herramientas que pueden ser útiles para la práctica.

Curiosidades sobre la filosofía y la mitología en el libro

Segarra espera despertar la curiosidad de los lectores para que se sientan impulsados a descubrir y entender más sobre el yoga. Aspira a que, tras el encuentro con el libro, puedan detenerse y observarse desde la calma y la atención.

En cuanto a la parte filosófica y mitológica hindú, la autora menciona que inicialmente le resultaba complejo comprender cómo un mismo dios podía manifestarse de múltiples formas. Con el tiempo entendió que estas narrativas simbolizan preguntas profundas sobre la existencia, el ego y el sufrimiento. Utiliza el lenguaje simbólico como una forma poderosa para abordar estos temas, destacando la riqueza visual de estas historias, como dioses con varios brazos o personajes como Ganesha y Shiva Nataraja, que ofrecen un atractivo para la ilustración.

Potencial de la ilustración para comunicar

La autora opina que la ilustración mantiene su relevancia en el ámbito editorial, con una capacidad destacada para transmitir mensajes de forma inmediata. En un contexto en el que la información es constante y rápida, una imagen puede detener la atención por unos segundos y facilitar la comprensión instantánea de conceptos.