La cuestión de confianza que pide el Congreso obliga a Sánchez a lograr mayoría o disolver

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión plenaria en el Congreso
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión plenaria en el Congreso

El presidente Pedro Sánchez afronta una cuestión de confianza planteada por el Pleno del Congreso, una herramienta constitucional destinada a evaluar el respaldo parlamentario al Gobierno. Para superar esta prueba se requiere el apoyo de la mayoría simple en la Cámara Baja; en caso de perderla, el Ejecutivo debe dimitir y podría provocarse la convocatoria de nuevas elecciones.

La propuesta para que Sánchez se someta a esta cuestión de confianza ha sido aprobada con 178 votos a favor, contando con el respaldo del PP, Vox, Junts, Coalición Canaria y UPN, superando así la mayoría absoluta. En el PSOE, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, fue quien planteó esta opción, argumentando en un reciente acto informativo que la situación política está "bloqueada", evidenciado por la inexistencia de los Presupuestos Generales del Estado, y recomendando esta medida para clarificar el escenario político.

Además, Sánchez, en su etapa opositora, había pedido a Mariano Rajoy que se sometiera a esta cuestión de confianza si no lograba aprobar los presupuestos de 2018, recordándole esta postura meses después Pablo Casado, tras la moción de censura que llevó a Sánchez al poder.

  1. Cuestión de confianza en la Constitución
  2. Procedimiento para la cuestión de confianza
  3. Casos históricos de cuestión de confianza
  4. Comparativa con la moción de censura

Cuestión de confianza en la Constitución

Los artículos 112, 113 y 114 de la Constitución de 1978 regulan mecanismos como la cuestión de confianza y la moción de censura, enmarcados en el Título V que establece las relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales. El artículo 112 permite al presidente del Gobierno, tras deliberar con su equipo ministerial, presentar ante el Congreso esta cuestión sobre un programa concreto o una declaración de política general.

Procedimiento para la cuestión de confianza

Una vez presentada la cuestión por escrito al Congreso, se traslada a la Junta de Portavoces y se convoca un pleno para debatir la propuesta, siguiendo las pautas del Debate de Investidura. Tras el debate se fija la votación, la cual debe ser pública, por llamamiento, y siempre con un mínimo de 24 horas entre debate y votación.

Para que el presidente reciba la confianza, es necesaria una mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra, a diferencia del mayor respaldo requerido para superar una moción de censura, que exige mayoría absoluta. Si la confianza es denegada, el presidente debe presentar su dimisión al Rey, quien iniciará el proceso para buscar un nuevo líder mediante consultas e investidura parlamentaria.

Casos históricos de cuestión de confianza

Desde la aprobación de la Constitución, solo dos presidentes del Gobierno han recurrido a esta herramienta. En septiembre de 1980, Adolfo Suárez, entonces líder de UCD, solicitó el respaldo parlamentario para afrontar la crisis política y avanzar en el desarrollo del estado autonómico. Obtuvo 180 votos favorables frente a 164 en contra y dos abstenciones.

Diez años más tarde, en 1990, Felipe González se sometió a esta cuestión tras las controversias en el recuento electoral que afectaron a varias circunscripciones, con impugnaciones presentadas por el PP. Finalmente, logró superar la cuestión con 175 votos a favor, incluyendo a un diputado de la Agrupación Independiente de Canarias, frente a 130 en contra y 37 abstenciones.

Comparativa con la moción de censura

A diferencia de la cuestión de confianza, la moción de censura es un recurso exclusivo de la oposición para exigir responsabilidad política al Gobierno. Debe contar con la firma de al menos una décima parte de los diputados, situación que solo cumple el PP actualmente, y debe presentar un candidato alternativo a la Presidencia del Ejecutivo.

Para que prospere una moción de censura, el candidato debe obtener mayoría absoluta en votación pública por llamamiento. De alcanzar esta mayoría, el Rey nombrará automáticamente al nuevo presidente del Gobierno, tal como ocurrió en mayo de 2018 cuando la moción presentada por el PSOE contra Mariano Rajoy fue exitosa, permitiendo la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa.