La OMS pide cuidar la salud de las mujeres más allá de la maternidad

Archivo - Imagen de recurso de una profesional sanitaria cuidando a una mujer.
Archivo - Imagen de recurso de una profesional sanitaria cuidando a una mujer.

La salud femenina continúa siendo abordada, en gran parte, desde la óptica de la maternidad, aunque la mayoría de las muertes ocurren fuera del periodo materno, según un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este análisis pone en evidencia que, aunque las mujeres viven más años, no siempre disfrutan de buena salud, y existen marcadas desigualdades en la mortalidad dependiendo del lugar donde residen.

La directora de Sistemas de Salud de la OMS/Europa, Natasha Azzopardi-Muscat, señala que las mujeres son mucho más que madres, y por eso los sistemas de salud deberían considerarlas en su totalidad. Además, hace un llamado a los países de la Región Europea para eliminar las barreras que dificultan el acceso de mujeres y niñas a la atención médica, corregir las deficiencias en los datos que ocultan las causas reales de muerte y sumar la prevención de la violencia en las políticas nacionales de salud.

Durante las últimas dos décadas, la mortalidad materna ha disminuido de forma general en la Región Europea. Este progreso es muy significativo, ya que más del 98% de los partos se realizan en centros de salud y casi el 99% son atendidos por personal capacitado. Este avance se atribuye a mejores cuidados clínicos, mayor vigilancia y el compromiso político mantenido en el tiempo.

  1. Mortalidad materna y desigualdades geográficas
  2. Definición deficiente de causas de muerte
  3. La violencia contra las mujeres en las estadísticas

Mortalidad materna y desigualdades geográficas

A pesar de esta mejora, la OMS recuerda que casi la totalidad de las muertes maternas se pueden evitar. Con intervenciones de salud pública efectivas y una atención oportuna y de calidad, es posible salvar vidas: entre 2018 y 2022, más de 3.500 mujeres fallecieron por causas relacionadas con la maternidad en la Región Europea. Desde 2013, sin embargo, la mortalidad materna se ha estancado e incluso ha aumentado en algunas zonas de Europa Oriental y Septentrional.

Además, las tasas de mortalidad de las mujeres reflejan desigualdades geográficas que persisten desde hace décadas. Aunque la mortalidad femenina ha descendido en general desde el año 2000, el lugar de residencia sigue siendo un factor clave. Mujeres que viven en Asia Central, Europa del Este y Asia Occidental tienen tasas de mortalidad mucho más altas que aquellas en Europa Septentrional, Occidental y Meridional, manteniéndose esta brecha sin variaciones importantes.

Definición deficiente de causas de muerte

En mujeres mayores de 45 años, es mucho más común que las causas de muerte se registren bajo categorías poco precisas, como "frágil", "paro cardíaco", "insuficiencia cardíaca", "demencia no especificada" o incluso "causas desconocidas". El informe señala que en este grupo la probabilidad de que la muerte quede clasificada con una causa mal definida es un 14% mayor que en hombres.

Este fenómeno puede explicarse parcialmente porque las mujeres viven más años y con más enfermedades crónicas, lo que complica identificar una causa concreta de fallecimiento. Sin embargo, también influye el hecho de que reciben diagnósticos más tardíos, se les hacen menos pruebas y están menos representadas en la investigación clínica, especialmente en enfermedades cardiovasculares.

La violencia contra las mujeres en las estadísticas

Otro factor relevante que la OMS destaca es la violencia contra las mujeres, que sigue siendo subestimada. Al comparar la mortalidad materna con la causada por violencia, la discrepancia es notable. Los datos oficiales probablemente subestiman el problema, debido a tabúes, normas sociales y limitaciones legales que dificultan su registro preciso.

La violencia no es exclusiva de las mujeres jóvenes, como comúnmente se piensa. También las mujeres mayores sufren abusos de pareja, maltrato psicológico y diversas formas de violencia, y el riesgo de feminicidio puede acompañarlas durante toda la vida.

Por último, el informe subraya la persistente falta de representación femenina en la investigación clínica, especialmente en enfermedades cardiovasculares, lo que conlleva diagnósticos tardíos y tratamientos menos efectivos.