La polimedicación aumenta riesgo de mareos y memoria en adultos mayores

Automedicación. ARCHIVO
Automedicación. ARCHIVO

 

Álvaro Sáez, supervisor de enfermería de hospitalización en el Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar, ha alertado sobre los riesgos que supone la combinación de varios tratamientos farmacológicos, especialmente en personas mayores, ya que puede provocar mareos, caídas o problemas de memoria.

El especialista explica que cuando un paciente usa múltiples medicamentos simultáneamente, el peligro no depende únicamente de cada fármaco por separado, sino también de la interacción entre ellos y de cómo evoluciona la respuesta del organismo con la edad. En ocasiones, síntomas como el mareo, la debilidad o la confusión están más vinculados al tratamiento que a la enfermedad original.

Uno de los principales retos es que estos efectos secundarios suelen pasar desapercibidos. Síntomas como somnolencia diurna, pérdida del apetito, dificultad para caminar con estabilidad, problemas de memoria o caídas frecuentes pueden atribuirse erróneamente al envejecimiento cuando, en muchos casos, están relacionados con combinaciones de medicamentos, cambios en la tolerancia o mala adherencia al tratamiento.

El riesgo se incrementa cuando diferentes especialistas logran recetar sin una visión global del plan terapéutico. Además, el uso de medicamentos sin receta, suplementos o productos naturales sin informar al equipo sanitario también puede interferir con los tratamientos prescritos y potenciar efectos adversos.

Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores, señala que muchas personas añaden medicamentos con el tiempo sin revisar su necesidad. Un control adecuado no implica eliminar fármacos de forma indiscriminada, sino verificar si cada medicamento sigue siendo necesario, si la dosis es la indicada y si existen alternativas más seguras según la situación clínica actual.

Los expertos recomiendan mantener un listado actualizado de todos los medicamentos que se consumen, revisar periódicamente el tratamiento, evitar modificaciones por cuenta propia, consultar ante la aparición de nuevos síntomas o cambios funcionales, y centralizar la información médica cuando hay varios profesionales involucrados.

Aunque la polimedicación no siempre representa un tratamiento incorrecto, requiere un seguimiento riguroso. En personas mayores, una evaluación periódica, presencial o mediante videoconsulta, contribuye a prevenir complicaciones, reducir hospitalizaciones evitables y conservar la autonomía por más tiempo. Este enfoque se basa en un modelo de atención que promueve la detección temprana, la continuidad de cuidados y la adaptación del tratamiento a cada etapa de la vida.