Sustraen 830 juegos a coleccionista por un valor cercano a 100.000 euros
Un patrimonio único que desaparece
En la era digital, donde cada vez menos personas optan por el formato físico, poseer una colección de videojuegos se ha convertido en un auténtico tesoro. Algunas ediciones clásicas alcanzan precios elevados, sobre todo cuando se conservan en perfecto estado, y son objetos muy codiciados para los coleccionistas. Pero nada pudo preparar a Roger Holler, un apasionado de Nintendo en EEUU, la noche en que su extensa biblioteca desapareció sin aviso.
Durante cuatro décadas, Holler se dedicó a reunir todos los juegos para la consola NES. El recorrido comenzó cuando su madre le regaló aquel aparato con solo 11 años. Desde entonces, no dejó de ampliar la colección, llegando a acumular más de 860 títulos. Sin embargo, al regresar de unas vacaciones, encontró su casa desvalijada y sus estanterías vacías.
El valor afectivo de una colección
La pérdida no solo representa un duro golpe económico: el valor estimado de la colección oscila entre 50.000 y 100.000 dólares, lo que equivale a unos 43.000-86.000 euros. Pero para Roger Holler, estos objetos eran mucho más que un simple tesoro monetario. Planeaba dejar este legado a sus nietos, para que pudieran financiar sus estudios si alguna vez lo necesitaran.
El vínculo emocional es profundo. Estos videojuegos fueron comprados junto a su padre, simbolizando un recuerdo familiar insustituible. Holler confesó al medio local King 5 que perder su colección fue como "perder a su madre". Su dolor se manifiesta con síntomas físicos: "Me tiemblan las manos, me dan dolores de cabeza". A pesar del daño, solo pide que el ladrón tenga compasión. "Te garantizo que si aparecieras mañana y dijeras: 'Aquí tienes tus cosas, lo siento', probablemente se limitaría a abrazarte, llorar y darte las gracias".