El huerto del Papa en los Jardines Vaticanos ahora es totalmente orgánico
- El huerto orgánico del Vaticano
- Prácticas sostenibles y gestión del huerto
- El cultivo y los productos elaborados por las religiosas
- Una historia milenaria de abastecimiento papal
El huerto orgánico del Vaticano
Junto al monasterio Mater Ecclesiae, en los Jardines Vaticanos, se encuentra el huerto del Papa, que ahora funciona con un enfoque totalmente orgánico. El cambio responde a la inspiración de la encíclica Laudato si' del Papa Francisco, priorizando el respeto por el ciclo natural de cada planta y el suelo por encima de la cantidad de producción.
El portal Vatican News rememora cómo esta visión del "cuidado de la creación" ya fue mencionada por el papa León XIV en 2025, durante un encuentro con agrónomos y silvicultores italianos. Él invitó a ver su labor como una expresión concreta de cariño hacia la Tierra y las futuras generaciones, recordando que la tierra no es una propiedad, sino un regalo, y que aquellos que la cultivan con conciencia forman parte de la obra creadora de Dios.
Prácticas sostenibles y gestión del huerto
En contraste con el uso tradicional de estiércol proveniente de las Villas Pontificias de Castel Gandolfo, hoy solo se usan fertilizantes granulados certificados, aplicados según la temporada y tipo de cultivo. Además, las técnicas agrícolas son cuidadosas para reducir el uso de pesticidas, manteniendo a raya plagas sin dañarlas, y todas las intervenciones quedan registradas en un cuaderno de campo, cumpliendo con la normativa vigente para tratamientos autorizados.
Para preservar la salud del suelo, se practica la rotación de cultivos, alternando con leguminosas como las judías verdes, que naturalmente fijan nitrógeno. Este año también se probó un fertilizante elaborado con algas marinas aplicado en los tomates.
Las plántulas utilizadas provienen del exterior y ya están tratadas con métodos naturales. Prefieren comprarlas, en lugar de producirlas internamente, para minimizar riesgos de enfermedades que afecten la cosecha. Sin embargo, ya se está pensando en crear un semillero propio junto con un invernadero para bonsáis.
Este huerto es atendido por el Servicio de Jardines y Medio Ambiente, liderado por el experto forestal Stefano Giampaolo, dentro de la Gobernación del Vaticano, que está bajo la dirección de Salvatore Farina. El cuidado diario recae en el jardinero Gilberto Bianchi, quien supervisa cuatro parcelas que suman casi 400 metros cuadrados, con apoyo de jóvenes colaboradores a quienes transmite su experiencia. Las religiosas del convento indican cuándo se necesitan ciertos cultivos y el riego se sigue haciendo manualmente.
El cultivo y los productos elaborados por las religiosas
El calendario agrícola se ajusta rigurosamente a las estaciones, cultivando productos como ajo fresco, albahaca, chiles (entre los que destaca una variedad peruana por su intensidad), cítricos y calabazas que maduran hasta noviembre.
A petición de las religiosas, este año se plantaron kiwis. Entre fines de agosto y principios de septiembre inicia la siembra de invierno, con repollo, brócoli, espinacas y lechugas. Mayo concentra la mayor actividad, mientras que el verano es la estación más complicada por el calor, época en la que termina el ciclo de tomates, berenjenas, pimientos, judías verdes, calabacines y pepinos.
Los cítricos del huerto son árboles centenarios, con alrededor de 150 años, a los que se han injertado en tiempos pasados múltiples variedades ya descatalogadas, y se cultivan sin tratamientos químicos. Con estos frutos, las religiosas preparan mermeladas, cáscaras confitadas y galletas, algunas de las cuales se ofrecen a visitantes y otras se venden.
Además, los productos cosechados han sido donados a organizaciones benéficas como Casa Dono di Maria, un proyecto que, según Vatican News, está siendo reactivado con renovado impulso.
Una historia milenaria de abastecimiento papal
La tradición de este huerto se remonta a la Edad Media, cuando el papa Nicolás III Orsini, al trasladar la residencia papal del Letrán al Vaticano entre 1277 y 1280, mandó crear un huerto frutal y un "viridarium" dentro de los nuevos muros. Este espacio estaba destinado a proveer alimentos para la mesa papal.
Ocho siglos después, esta función sigue viva junto al monasterio encargado por Juan Pablo II y construido entre 1992 y 1994 para una comunidad de clausura dedicada a la oración por el Papa. El papa emérito Benedicto XVI también solía pasear entre estos parterres durante su tiempo de estudio y oración.