WWF y Greenpeace llaman al Gobierno para invertir 1.000 millones en bosques

Varios bomberos trabajan en las labores de extinción, a 14 de agosto de 2026, en Lousame, A Coruña, Galicia (España).
Varios bomberos trabajan en las labores de extinción, a 14 de agosto de 2026, en Lousame, A Coruña, Galicia (España).

Las organizaciones ecologistas insisten en la importancia de centrar la prevención de incendios en las causas que los originan, apostando por una mayor educación ambiental y un trabajo riguroso en investigación.

En Madrid, WWF y Greenpeace han solicitado al Gobierno que destine un mínimo de 1.000 millones de euros anuales para proteger y gestionar el territorio. Esta petición se enmarca en diversas demandas realizadas con motivo del Día Mundial de la Prevención de Incendios Forestales, que se celebra cada 18 de agosto. Además, ambas organizaciones destacan la necesidad de educar a la población y profundizar en el estudio de los factores que generan los incendios.

WWF, junto con otras entidades, pide un plan de prevención con metas claras. Entre ellas, gestionar al menos el 1% de la superficie forestal anualmente, asegurar una inversión mínima de 1.000 millones de euros para la gestión territorial, apoyar a trabajadores rurales como agricultores y ganaderos, proteger mejor las zonas habitadas, preparar a la ciudadanía y coordinar y supervisar las políticas públicas.

  1. La prevención como base
  2. Educación ambiental y diálogo social
  3. Acciones y compromisos clave

La prevención como base

Además de manejar el territorio, WWF recalca la necesidad de crear una estrategia integral que adapte el paisaje para hacer frente a los incendios. Preparar mejor a la población y realizar un seguimiento constante son elementos claves para este plan.

Entre las acciones prioritarias está reducir las igniciones provocadas por humanos. Para ello, se insiste en investigar a fondo las causas y motivaciones, identificar y sancionar a los responsables, así como aplicar programas sociales preventivos en las zonas donde los incendios vuelven con más frecuencia.

Crear una cultura social de riesgo también es vital, especialmente en las áreas donde la ciudad y el bosque se encuentran. Esto implica mejorar la información, sensibilizar a la comunidad y fomentar la autoprotección en un contexto en el que el riesgo no puede eliminarse totalmente.

WWF subraya que la prevención debe combinar varias herramientas: disminuir los incendios causados por humanos, gestionar el paisaje, restaurar ecosistemas dañados, recuperar actividades rurales compatibles con la conservación y preparar a la gente para convivir con estos riesgos.

Educación ambiental y diálogo social

Greenpeace, por su parte, reclama que el Gobierno central también aboque al menos 1.000 millones de euros anuales para proteger el territorio ante el avance de incendios. Propone una estrategia completa que incluya educación ambiental, diálogo social, una mayor investigación de causas y más vigilancia, así como recursos reforzados para la Fiscalía de Medio Ambiente, Seprona y agentes forestales.

Los ecologistas destacan que el Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza debe exigir el cumplimiento estricto de la normativa de prevención en todas las áreas con alto riesgo de incendios forestales sujetas a restauración. Además, subrayan la importancia de un compromiso serio para mitigar el cambio climático, destinando un mayor apoyo a la transición ecológica frente a subsidios aún destinados a combustibles fósiles.

Greenpeace también hace un llamado al Congreso para lograr un acuerdo político urgente que aborde la emergencia climática desde la ciencia y con visión integral. Este pacto debería ser duradero, aplicado de manera efectiva y basado en la coordinación y responsabilidad institucional. La finalidad es transformar los modelos territoriales, alimentarios, energéticos y productivos.

Acciones y compromisos clave

Entre las propuestas dirigidas a las comunidades autónomas, Greenpeace pide un cambio de modelo hacia una gestión territorial que identifique riesgos climáticos y las zonas con mayor vulnerabilidad a grandes incendios forestales. También destaca la necesidad de garantizar la estabilidad y profesionalización del personal especializado en extinción de incendios y otras emergencias ambientales, junto con una mejora en la fiscalidad aplicada a la gestión forestal.

Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques de Greenpeace España, advierte que la peligrosidad de los incendios está aumentando mucho más rápido que lo previsto. Aunque el número de incendios ha bajado, la superficie quemada por grandes fuegos crece exponencialmente. El mayor incendio registrado en España, junto a récords en varias comunidades y un incendio mortal, ponen de relieve la emergencia que demanda reforzar la prevención, adaptar el territorio y anticiparse a los fuegos.