Trombosis del viajero: riesgo silencioso por estar horas inmóvil en trayectos largos
Durante el verano, muchas personas se enfrentan a desplazamientos largos que pueden durar varias horas en coche, tren o avión. Sin embargo, a menudo se pasa por alto la importancia de moverse durante estos viajes porque permanecer sentado por períodos prolongados puede afectar negativamente a la circulación sanguínea. A partir de cuatro horas con poca movilidad, aumenta el riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda, conocida habitualmente como trombosis del viajero, y el peligro se intensifica cuando el trayecto supera las ocho horas.
Este verano se espera un incremento significativo en los desplazamientos de larga distancia, lo que hace que este problema sea aún más frecuente. La Dirección General de Tráfico estima que entre julio y agosto se realizarán más de 104 millones de viajes por carretera, un 3,7% más que el verano anterior. Además, la Asociación de Líneas Aéreas prevé un aumento del 5,7% en la disponibilidad de asientos respecto a la temporada pasada. Aunque el síndrome de la clase turista se asocia tradicionalmente a vuelos de larga duración, este riesgo no está limitado al avión ni a la clase en la que se viaje. También puede aparecer en trayectos largos en coche, tren o autobús.
Esto se debe a la función clave que cumplen los músculos de las pantorrillas, que son conocidos como el «segundo corazón» porque impulsan la sangre desde las piernas hacia el corazón con cada paso. Cuando se interrumpe este movimiento durante horas, el retorno venoso disminuye, la circulación se ralentiza y la sangre puede acumularse en las venas profundas, aumentando la posibilidad de formación de coágulos. Además, si un coágulo se desprende y llega a los pulmones, puede causar una embolia pulmonar, una emergencia médica grave que necesita atención inmediata.
- Riesgo de trombosis en viajes largos
- Síntomas y factores de riesgo
- Medidas para prevenir la trombosis durante el viaje
Riesgo de trombosis en viajes largos
Los viajes prolongados, especialmente aquellos donde el movimiento es muy limitado, incrementan notablemente la probabilidad de desarrollar trombosis venosa profunda. Si bien tradicionalmente se ha vinculado este problema con vuelos de larga distancia, el riesgo está presente en cualquier medio de transporte que implique permanecer sentado sin moverse durante mucho tiempo. Es fundamental ser consciente de esta realidad para adoptar medidas preventivas cuando se planifican desplazamientos extensos.
Los músculos de las pantorrillas funcionan como una bomba que ayuda a que la sangre regrese desde las piernas hacia el corazón. Cuando no se activan con el movimiento habitual, la circulación venosa pierde eficacia y puede provocar la acumulación de sangre, generando las condiciones perfectas para que se forme un coágulo. La complicación más grave aparece si un coágulo se desprende, desplazándose hasta los pulmones y generando una embolia pulmonar, que puede ser mortal si no se atiende a tiempo.
Síntomas y factores de riesgo
La trombosis del viajero no siempre se manifiesta durante el desplazamiento. En ocasiones, los síntomas pueden manifestarse horas o incluso días después del viaje. Por eso, es esencial reconocer los signos más comunes de trombosis venosa profunda en las piernas, tales como dolor localizado, hinchazón, enrojecimiento o aumento de temperatura en una sola extremidad.
La Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España, señala que "Es importante saber que la trombosis del viajero no siempre se manifiesta durante el propio desplazamiento. Los síntomas pueden aparecer horas e incluso días después. Por eso, es importante poder identificar los principales signos y síntomas de la trombosis venosa profunda en miembros inferiores y buscar atención médica en caso de que aparezcan. En estos casos lo característico es el dolor, la hinchazón, el enrojecimiento o el aumento de temperatura en una sola pierna. Si además, estos síntomas se presentan en el contexto de factores de riesgo tales como la obesidad, el tabaquismo, el embarazo, determinados tratamientos hormonales, una cirugía reciente, antecedentes de trombosis previa o algunas alteraciones de la coagulación, debemos prestar especial atención. Ante estas señales, es importante consultar con un profesional sanitario y, si aparecen dolor en el pecho, dificultad para respirar, palpitaciones o mareo, solicitar atención médica urgente".
Los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecer esta condición incluyen obesidad, tabaquismo, embarazo, tratamientos hormonales específicos, cirugías recientes, antecedentes de trombosis y ciertas alteraciones genéticas o adquiridas de la coagulación.
Medidas para prevenir la trombosis durante el viaje
Para disminuir el riesgo de sufrir trombosis en desplazamientos largos, los especialistas de Cigna Healthcare recomiendan una serie de acciones sencillas que ayudan a mantener la circulación activa y reducir los periodos prolongados de inmovilidad.
Una de las principales recomendaciones es interrumpir regularmente la inmovilidad. Caminar unos minutos cada una o dos horas, cuando sea posible, reactiva el retorno venoso. En aviones o trenes, levantarse y pasear por el pasillo es muy beneficioso. En viajes en coche, es aconsejable planificar paradas frecuentes para estirar las piernas y caminar al menos diez minutos antes de continuar el trayecto.
Además, es importante evitar posturas que impidan la circulación. Cruces prolongados de las piernas, doblar excesivamente las rodillas o apoyar objetos como bolsos sobre ellas limita el movimiento y puede ejercer presión innecesaria. Contar con suficiente espacio para cambiar de postura y mover los pies con regularidad contribuye a reducir la fatiga venosa.
Cuando no se pueda levantar del asiento, realizar ejercicios sencillos desde el mismo lugar también ayuda. Levantar y bajar los talones con las puntas apoyadas, elevar las puntas manteniendo los talones en el suelo o hacer movimientos circulares con los tobillos en ambas direcciones son movimientos rápidos que activan la musculatura y mejoran la circulación sanguínea.
Para completar estas medidas, se debe mantener una buena hidratación durante el viaje, ya que el agua favorece la fluidez sanguínea y previene la deshidratación. También se debe moderar el consumo de alcohol y usar ropa cómoda y holgada que no comprima la cintura, ingles, muslos o tobillos, permitiendo libertad de movimiento y facilitando la realización de ejercicios sencillos.
Finalmente, quienes tengan antecedentes médicos relevantes, como trombosis previa, cirugías recientes, cáncer, embarazo, movilidad limitada o enfermedades de coagulación, deben consultar a un profesional antes del viaje. El uso de medias de compresión o tratamientos anticoagulantes debe ser prescrito por un médico tras una valoración individualizada y nunca debe iniciarse por cuenta propia.