¿Dormir con el móvil en modo avión realmente beneficia la salud o no?
Al llegar la noche, muchos optan por poner su teléfono móvil en modo avión, mientras otros prefieren apagar el router y toda la tecnología cercana. La idea es que, para mejorar la salud y la calidad del sueño, evitar las ondas y señales emitidas por estos dispositivos es fundamental.
Pero, ¿realmente es así? ¿Poner el móvil en modo avión o apagar el router garantiza un descanso más profundo y reduce el impacto en la salud? La creencia popular está muy extendida, pero conviene analizar qué hay de cierto tras ella.
El tema suele generar bastante confusión entre usuarios. Muchos piensan que es la radiación o las ondas del móvil o del wifi las que dificultan conciliar el sueño. Sin embargo, el problema principal no está tanto en las señales emitidas. La realidad es que la radiación ambiental sigue presente incluso con el modo avión activado. Lo que realmente afecta es cómo se usa el teléfono antes de dormir.
Por ejemplo, ¿cuántas veces simplemente “solo se mira un momento” el móvil para acabar enganchados durante media hora viendo vídeos o leyendo mensajes? Ese tiempo prolongado mantiene el cerebro activo justo cuando debería comenzar a relajarse. Además, la luz azul de la pantalla retrasa la producción natural de melatonina, la hormona que regula el sueño.
En este sentido, activar el modo avión puede ser útil, pero no porque elimine algún riesgo físico, sino porque ayuda a evitar distracciones. Sin notificaciones ni vibraciones, es menos probable que el teléfono interrumpa el descanso o que se utilice durante la noche. Se trata más de favorecer la desconexión mental que de reducir una amenaza real por radiación.
Algo similar ocurre con el router. Apagarlo no resulta necesario para cuidar la salud, aunque algunas personas sienten que la habitación se vuelve más silenciosa y eso contribuye a relajarse. En muchos casos, la mejora viene de creer que se ha eliminado una posible molestia, por lo que el efecto psicológico también es relevante.
Tal vez, lo más eficiente no sea obsesionarse con apagar todos los aparatos, sino establecer una rutina calmada antes de ir a la cama. Leer textos ligeros, evitar noticias estresantes y mantener el móvil lejos durante la noche pueden marcar la diferencia. Cambios pequeños en la rutina habitual suelen ser más efectivos para mejorar el descanso que cualquier ajuste tecnológico, aunque no siempre lo percibamos así.
En definitiva, no activar el modo avión ni apagar el router no es peligroso. La clave está en evitar las distracciones para favorecer un sueño reparador, no en eliminar un riesgo para la salud que, en realidad, no existe.
Al final, aspectos simples como controlar la temperatura de la habitación, el ruido ambiental, el estrés laboral o las preocupaciones del día influyen mucho más. Muchos descansan mejor leyendo unas páginas, escuchando música suave o preparando lo necesario para la mañana siguiente. Cada persona encuentra sus propios trucos para relajarse y dormir bien. Lo fundamental es descubrir qué funciona realmente y convertirlo en hábito, ya que el descanso ideal se construye con gestos sencillos repetidos noche tras noche.
La influencia del modo avión en nuestro descanso
Activar el modo avión en el móvil muchas veces se asocia con la idea de eliminar la exposición a radiaciones que serían dañinas durante el sueño. En realidad, esa exposición no se acaba con esta función, ya que la radiación ambiental permanece. El verdadero beneficio de esta práctica está en reducir las interrupciones y evitar tentaciones de uso nocturno.
Al no recibir alertas o llamadas, el teléfono no provoca sobresaltos o necesidad de revisarlo constantemente. Además, apagar las notificaciones ayuda a que el sueño no se vea afectado por la actividad cerebral, que debe prepararse para un descanso profundo. Por ello, el modo avión es más una herramienta para lograr desconexión mental que una medida para bloquear ondas o radiación.
Efectos del router y la rutina nocturna
En cuanto al router wifi, apagarlo por la noche no está justificado desde un punto de vista sanitario. No existen pruebas concluyentes que demuestren que dejarlo encendido afecte a la salud o al sueño. Sin embargo, algunas personas sienten que la ausencia de este aparato en la habitación les aporta calma, lo que facilita la relajación y el buen descanso.
Más importante que intervenir en dispositivos electrónicos es crear hábitos nocturnos que preparen el cuerpo y la mente para dormir. Esto puede incluir actividades relajantes, evitar estímulos estresantes o mantener una distancia prudente del móvil. El buen sueño depende muchas veces de detalles sencillos y repetidos que actúan sobre el estado emocional y cognitivo antes de acostarse.