Enero de 2026 se situó como el quinto enero más caluroso observado a escala mundial
Enero de 2026 dejó una señal clara: el planeta siguió en una línea de calor por encima de lo normal, mientras Europa vivió un episodio inusual de frío para esta época. Este contraste, al mismo tiempo, ayuda a entender por qué el debate sobre el clima no puede quedarse en promedios y necesita mirar los extremos.
El balance mensual del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), implementado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM), pone cifras y contexto a lo ocurrido. El mensaje de fondo es directo: la adaptación y la resiliencia pasan a ser tareas urgentes cuando los riesgos se multiplican.
Los datos publicados este martes describen un inicio de año marcado por fenómenos meteorológicos extremos en los dos hemisferios. Ese patrón refuerza la necesidad de preparación social ante eventos que impactan vidas, infraestructuras y medios de subsistencia.
- Datos clave de enero de 2026 según Copernicus
- Extremos meteorológicos en ambos hemisferios
- Océanos y hielo marino: señales a vigilar
- Precipitaciones en Europa: contrastes y daños
Datos clave de enero de 2026 según Copernicus
Enero de 2026 fue el quinto mes de enero más cálido registrado a escala mundial desde, al menos, 1950. Aun así, en el caso de Europa fue el enero más frío desde 2010, un recordatorio práctico de que el comportamiento regional puede diferir del promedio global.
La temperatura media del aire en la superficie del planeta se situó en 12,95ºC. Esa cifra equivale a 0,51ºC por encima del promedio habitual. En cambio, la temperatura media sobre tierra firme europea fue de -2,34°C, es decir, 1,63°C por debajo de la media del mes.
Copernicus indica también que enero de 2026 fue 0,28°C más frío que el enero más cálido registrado en 2025. A la vez, se colocó 1,47°C por encima del promedio estimado de 1850-1900, utilizado como referencia para definir el nivel preindustrial.
En buena parte del mundo, las temperaturas mensuales de enero estuvieron por encima de la media. Entre las zonas destacadas aparecen amplias áreas del Ártico y el oeste de Norteamérica, dentro de un patrón global que mantiene la presión sobre sistemas naturales y sociales.
Extremos meteorológicos en ambos hemisferios
El informe del C3S subraya que el inicio del año estuvo atravesado por episodios extremos en los dos hemisferios. Este tipo de secuencias eleva el riesgo de daños, interrumpe actividades esenciales y exige respuestas más rápidas.
El contraste fue nítido: frío intenso en zonas del hemisferio norte y calor excepcional en regiones del hemisferio sur. La coexistencia de ambos escenarios refuerza la importancia de planificar con enfoque preventivo y de no minimizar señales tempranas.
Hemisferio norte: olas de frío y corriente en chorro
En el hemisferio norte se registraron fuertes olas de frío. El detonante fue una corriente en chorro polar serpenteante, que permitió el derrame de aire gélido sobre Europa y Norteamérica.
Este tipo de dinámicas pone a prueba la capacidad de respuesta, desde los servicios básicos hasta la seguridad en el transporte. Además, incrementa la necesidad de comunicación clara y medidas de protección, especialmente para los grupos más vulnerables.
Hemisferio sur: calor récord e incendios y lluvias intensas
En el hemisferio sur, un calor récord favoreció condiciones extremas. Entre ellas, los intensos incendios forestales que se volvieron dramáticos en la segunda quincena de enero y que causaron muertes en Australia, Chile y la Patagonia.
En paralelo, las fuertes lluvias en el sur de África durante la última semana del mes desembocaron en graves inundaciones. El impacto fue especialmente severo en Mozambique, con consecuencias descritas como catastróficas para las vidas y los medios de subsistencia.
Océanos y hielo marino: señales a vigilar
El balance refleja que la temperatura superficial del mar promedio en enero de 2026 fue de 20,68°C. Se trata del cuarto valor más alto registrado para el mes y quedó 0,29°C por debajo del récord de enero de 2024.
Dentro de ese panorama, una gran región del Atlántico subtropical y del noreste, incluido el mar de Noruega, alcanzó las temperaturas en la superficie del mar más cálidas registradas para esa época del año. Estos registros aumentan la atención sobre el papel del océano en el sistema climático.
El hielo marino también mostró señales relevantes. La extensión media del hielo marino en el Ártico en enero fue un 6% inferior a la media, lo que la convierte en la tercera más baja registrada para este mes.
En la Antártida, la extensión mensual del hielo marino se situó un 8% por debajo de la media. Aun así, este valor quedó fuera de las diez extensiones más bajas observadas para enero, según el mismo balance.
Precipitaciones en Europa: contrastes y daños
En materia de lluvias, Copernicus señala condiciones más húmedas de lo habitual en gran parte de Europa occidental, meridional y oriental. Las precipitaciones intensas provocaron inundaciones, además de daños y perturbaciones, en regiones como la península Ibérica, Italia, los Balcanes occidentales, Irlanda y el Reino Unido.
Al mismo tiempo, se observaron condiciones más secas que el promedio en una extensa franja de Europa central. Esa zona se prolongó hacia el noreste, atravesando los Estados Bálticos hasta Finlandia y parte del oeste de Rusia, e incluyó también áreas de Escandinavia e Islandia.
Para la jefa estratégica de Clima del CEPMPM, Samantha Burgess, enero de 2026 fue un "duro recordatorio" de que el sistema climático puede generar a la vez temperaturas muy frías en una región y calor extremo en otra.
"Si bien las actividades humanas siguen impulsando el calentamiento a largo plazo, estos eventos recientes ponen de relieve que la resiliencia y la adaptación al aumento de los extremos son clave para preparar a la sociedad ante un mayor riesgo climático en el futuro", ha advertido.