Cómo reducir más de 200 euros anuales en la factura eléctrica

 Un hombre enciende una largadera con varios enchufes con una factura de luz en la mano, a 3 de enero de 2022, en Madrid, (España). - Alberto Ortega - Europa Press
Un hombre enciende una largadera con varios enchufes con una factura de luz en la mano, a 3 de enero de 2022, en Madrid, (España). - Alberto Ortega - Europa Press

Apagar un simple interruptor de una regleta antes de acostarse es un gesto que no requiere obras, inversión ni conocimientos técnicos. Solo se tarda unos segundos, lo que normalmente dura levantarse del sofá y desconectar la corriente. A pesar de ser una acción tan sencilla, nadie suele darse cuenta de que, realizada cada noche, puede evitar un gasto anual superior a 200 euros en muchos hogares españoles, sin que se haya encendido explícitamente ningún aparato eléctrico.

Este gasto invisible es el que comúnmente se conoce como consumo fantasma o standby. En España, el consumo eléctrico doméstico anual promedio ronda los 3.487 kWh, de los cuales cerca de 300 kWh corresponden a este consumo fantasma, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE). Esto representa entre un 7% y un 11% del consumo total de electricidad de una casa media.

Si se considera la tarifa eléctrica vigente, combatir este gasto pasivo podría significar ahorrar entre 150 y 250 euros al año. Estos son euros que se esfuman mes tras mes sin que se haya utilizado realmente ningún electrodoméstico: ni encendido una tele, ni calentado agua o iluminado una estancia. El consumo fantasma se produce cuando los aparatos están enchufados pero apagados; se mantienen en modo reposo o standby, consumiendo electricidad aunque no estén en funcionamiento activo.

  1. Consumo fantasma en el hogar
  2. Principales aparatos que consumen en standby
  3. Estrategias para reducir el consumo pasivo
  4. Iluminación y su impacto en la factura
  5. Beneficios económicos y ambientales

Consumo fantasma en el hogar

El consumo fantasma es un fenómeno habitual en la mayoría de las viviendas. Se refiere al gasto eléctrico que generan los dispositivos conectados a la red aunque estén apagados. Esto ocurre cuando los electrodomésticos permanecen en modo espera o reposo, consumiendo energía de manera continua sin ofrecer servicio activo.

Según el IDAE, este tipo de consumo representa una parte significativa del gasto total eléctrico del hogar. La electricidad consumida en modo standby puede ser invisible para el usuario, pero su acumulación es considerable a lo largo del tiempo, lo que provoca un incremento innecesario en la factura de la luz.

Principales aparatos que consumen en standby

Muchos dispositivos eléctricos tienen un gasto constante aunque no estén en uso. Estudios realizados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) destacan que la impresora es uno de los aparatos que más energía consume en modo reposo, con un consumo anual de hasta 52,6 kWh. Otros equipos que también suman un consumo considerable son el router WiFi y la cadena de música, cada uno con aproximadamente 35 kWh.

A estos se añaden televisores, descodificadores, videoconsolas, microondas con reloj incorporado y cargadores de distintos dispositivos. Electrodomésticos como la caldera de gas pueden consumir hasta 27 kWh al año en standby, mientras que asistentes de voz y robots aspiradores utilizan en reposo aproximadamente 26 y 23 kWh respectivamente.

Estrategias para reducir el consumo pasivo

Una solución eficiente y económica para eliminar el consumo fantasma es utilizar regletas con interruptor. Las regletas antistand-by están diseñadas para detectar cuando los dispositivos entran en modo reposo y cortan automáticamente el paso de corriente, apagándolos completamente para evitar el gasto inútil. Su coste suele oscilar entre 10 y 20 euros, lo que permite amortizar la inversión en uno o dos años gracias al ahorro energético generado.

Para quienes prefieren evitar comprar nuevos dispositivos, se puede emplear una regleta convencional con interruptor en zonas donde se concentren varios aparatos, como el salón o la zona de escritorio. Bastará con apagar la regleta cuando los equipos no estén en uso. Además, existen enchufes inteligentes que permiten programar horarios o controlar el encendido y apagado desde el teléfono móvil, facilitando aún más el ahorro.

Iluminación y su impacto en la factura

Otro gesto sencillo que aporta ahorro es apagar las luces al salir de una habitación. El IDAE desmiente el mito que dice que es más eficiente dejar una luz encendida todo el tiempo, ya que encender y apagar el interruptor siempre consume menos energía. La iluminación representa una parte significativa de la factura eléctrica.

La recomendación es cambiar las bombillas incandescentes y halógenas por tecnología LED. Las bombillas LED utilizan una décima parte de la energía que las incandescentes y duran diez veces más, permitiendo ahorrar hasta un 80% en consumo de iluminación. En un hogar medio en España, este cambio puede suponer un ahorro superior a 100 euros anuales.

Beneficios económicos y ambientales

La suma de eliminar el consumo fantasma mediante una regleta y cambiar la iluminación por bombillas LED puede superar los 200 euros de ahorro anual para un hogar promedio. Estas pequeñas acciones no solo favorecen la economía doméstica, sino que también contribuyen a la eficiencia energética y a la protección del medio ambiente.

En definitiva, el simple acto de apagar el interruptor de la regleta del salón antes de dormir es una de las mejores inversiones en cuanto a ahorro energético que se pueden realizar en casa, con un retorno rápido y una mejora inmediata en la sostenibilidad del hogar.