La baja fecundidad en España es "de las más extremas" en Europa con 1,1 hijos por mujer en 2025

Archivo - Imagen de un recién nacido
Archivo - Imagen de un recién nacido

España presenta una situación especialmente preocupante respecto a la baja fecundidad, según revela el último informe de Focus on Spanish Society elaborado por Funcas. El estudio señala que la tasa de hijos por mujer en el país es una de las más bajas de Europa, estimándose en 1,11 para el año 2025.

Este nivel reducido está estrechamente vinculado a un patrón reproductivo caracterizado por un retraso considerable en la maternidad. España se encuentra entre los países de Europa occidental con una edad media para el primer hijo notablemente alta, lo que impacta directamente en el número final de descendientes. Funcas advierte que este aplazamiento no solo pospone los partos, sino que también reduce el total de nacimientos.

El retraso en la maternidad conlleva que las mujeres españolas no solo inicien su vida reproductiva más tarde, sino que también tengan menos hijos en total. Según Héctor Cebolla, investigador de Funcas, la tardanza en el primer embarazo disminuye las posibilidades de un segundo o tercer hijo, sin que el número final de niños se compense con nacimientos posteriores.

  1. Evolución de la fecundidad en España
  2. Comparación internacional
  3. Factores que influyen en la baja fecundidad
  4. Satisfacción con el sistema sanitario

Evolución de la fecundidad en España

El análisis por cohortes confirma que el aplazamiento en la maternidad no se traduce en una recuperación en etapas más avanzadas. Por ejemplo, las mujeres nacidas en 1940 tuvieron una media de 2,59 hijos, cifra que cayó a 2,15 en las de 1950. En la generación de 1960, el promedio fue de 1,75, situándose ya por debajo del nivel de reemplazo, descendiendo aún más hasta 1,48 en las nacidas en 1970 y 1,36 para quienes nacieron en 1979.

Comparación internacional

En comparación con otros países europeos, el estudio subraya la singularidad del caso español. Aunque la caída en la fecundidad desde las cohortes nacidas a mediados del siglo XX es generalizada en Europa, algunos países como Francia, Suecia y Finlandia muestran signos de recuperación. España, junto con Italia, Grecia y Alemania, permanece en niveles bajos que no logran revertir la tendencia descendente.

La comparación se basa en el Índice Coyuntural de Fecundidad (ICF), que estima el número medio de hijos que tendría una mujer durante su vida fértil, calculado con base en tasas anuales por edad. En 2024, España tuvo un ICF de 1,10, cifra inferior a la de Italia, Grecia, Alemania, Portugal, Países Bajos, países nórdicos, Bélgica, Irlanda y Francia.

Factores que influyen en la baja fecundidad

La previsión para 2025 apunta a un ligero repunte hasta 1,11 hijos por mujer, pero esto no elimina el hecho de que España se encuentre entre los países con la fecundidad más baja de Europa occidental. El ICF por sí solo no distingue entre un retraso en la edad materna y una disminución definitiva en la cantidad de hijos por mujer, una distinción fundamental para entender la realidad demográfica española.

El retraso en los nacimientos puede reflejar simplemente un desplazamiento temporal, con hijos que se tienen más tarde, o bien implicar una reducción real en el total de hijos. El informe resalta que, debido a factores como la inestabilidad laboral, dificultades para conseguir vivienda y problemas para conciliar trabajo y familia, el tiempo disponible para aumentar el número de hijos se reduce notablemente.

Además, cuando se ajusta el ICF para tener en cuenta el retraso en la maternidad, la fecundidad en España sigue siendo muy baja, indicando que la crisis de fecundidad no se explica únicamente por un calendario reproductivo más tardío.

Satisfacción con el sistema sanitario

Focus on Spanish Society también evalúa el nivel de satisfacción con el sistema sanitario público, que en noviembre de 2025 alcanzó un promedio de 5,89 en una escala de 1 a 10, según datos del CIS. Este resultado representa el nivel más bajo desde mayo de 2003 y refleja una caída continua desde 2019.

Comparado con otros servicios públicos, la disminución en la satisfacción es clara. El porcentaje de personas que consideran que el sistema funciona muy o bastante bien subió hasta un máximo del 67% en julio de 2020, en plena pandemia, pero cayó al 45% en julio de 2025. Este descenso también se observa en otros sectores como transporte, seguridad, educación y obras públicas, aunque en sanidad el deterioro es más pronunciado y comenzó antes, justo tras el pico de 2020.