El 85,5 % de jóvenes en España de 16 a 29 años no se independiza por la vivienda

Archivo - Un grupo de personas sentadas en el césped de un parque, a 17 de marzo de 2026, en Madrid (España).
Archivo - Un grupo de personas sentadas en el césped de un parque, a 17 de marzo de 2026, en Madrid (España).

En España, el 85,5% de los jóvenes de entre 16 y 29 años continúa sin haber abandonado el hogar familiar, una cifra que marca un récord histórico, según el Observatorio de Emancipación de 2025 elaborado por el Consejo de la Juventud de España (CJE). Esto representa a 6,3 millones de jóvenes que todavía viven con sus padres, principalmente debido a las dificultades para acceder a una vivienda propia.

El informe destaca que la tasa de emancipación juvenil ha descendido a su mínimo histórico, situándose en un 14,5% en 2025. Esto implica que 48.513 jóvenes menos viven fuera del hogar respecto al año anterior. Además, la edad media para independizarse ha subido a 30,2 años, superando así la etapa típica de la juventud.

Por grupos de edad, solo el 4,5% de jóvenes entre 16 y 24 años (216.959 personas) ha conseguido emanciparse, mientras que en el tramo de 25 a 29 años esta cifra llega al 33,1%, con 853.159 jóvenes viviendo fuera del domicilio familiar. En total, 1.070.119 jóvenes residen actualmente de forma independiente.

  1. Acceso a la vivienda
  2. Precariedad laboral y social
  3. Intervención pública

Acceso a la vivienda

Aunque el mercado laboral para jóvenes ha mostrado cierta mejoría, esta no ha sido suficiente para equilibrar el elevado costo de la vivienda. El salario mediano de los jóvenes asalariados aumentó un 1,7% respecto al año anterior y la tasa de paro juvenil bajó al 17,2%, su nivel más bajo desde antes de la Gran Recesión.

El principal obstáculo señalado para la emancipación juvenil sigue siendo el acceso a la vivienda. El alquiler promedio en España alcanza los 1.176 euros mensuales, casi el 99% del salario medio juvenil, dificultando así la autonomía.

En cuanto a la compra, el precio medio de una vivienda libre ascendió a 223.000 euros, un incremento del 13,1% en un año. Para reunir la entrada necesaria, estimada en 66.900 euros, un joven debería ahorrar la totalidad de su salario durante cerca de cinco años.

El CJE advierte que esta situación traslada cada vez más el esfuerzo de independizarse desde la capacidad individual hacia la económica familiar, consolidando desigualdades profundas entre quienes pueden acceder a una vivienda y quienes no.

Entre los jóvenes que sí han logrado independizarse, la mayoría opta por el alquiler: el 55% reside en viviendas alquiladas, mientras que el 33% comparte piso y solo el 19,7% vive en solitario.

Precariedad laboral y social

El informe también señala la persistencia de la precariedad laboral y social en la juventud. Un 33% de los jóvenes empleados tiene contratos a tiempo parcial, una situación que afecta con especial incidencia a las mujeres.

Por otra parte, el 29,3% de la población joven está en riesgo de pobreza o exclusión social en 2025, según los datos del Observatorio. A pesar de que el 31,4% cuenta con estudios superiores, la tasa de emancipación dentro de este segmento no supera el 20,4%.

Se evidencian elevados niveles de sobrecualificación entre los jóvenes ocupados, con un 39%, y un 15,1% combina estudios con empleo simultáneamente.

El Consejo de la Juventud subraya que la vivienda ha dejado de ser elemento de estabilidad y autonomía para transformarse en un factor significativo de empobrecimiento juvenil. Asimismo, advierte que contar con empleo ya no asegura la posibilidad de una vida independiente ni unas condiciones materiales dignas, debido a los elevados costes habitacionales que comprometen la relación tradicional entre trabajo y proyecto de vida.

Intervención pública

Frente a esta realidad, el Consejo de la Juventud destaca la necesidad de una intervención pública constante y estructural que posicione el acceso a la vivienda como una prioridad política.

Reclama medidas que aumenten el parque público de viviendas, una regulación efectiva del mercado del alquiler y políticas públicas que respondan a las necesidades reales de la población juvenil.

Según Andrea González, presidenta del Consejo, el acceso a la vivienda se ha convertido en el principal factor de desigualdad entre las personas jóvenes. Incluso quienes trabajan o han logrado emanciparse enfrentan riesgos de pobreza y sobreendeudamiento. La gravedad del problema ha alcanzado un punto en el que la vivienda no solo dificulta la independencia, sino que empobrece a toda una generación.