La falta de ejercicio con más trastornos mentales en jóvenes adultos
- Actividad física y salud mental en jóvenes
- Importancia de la constancia en el ejercicio
- Diferencias por sexo en la relación ejercicio-salud mental
Actividad física y salud mental en jóvenes
Un equipo de científicos de la Universidad de Ciencias Aplicadas del Oeste de Noruega realizó un estudio que relaciona la falta de actividad física con una mayor presencia de trastornos mentales comunes, como ansiedad y depresión, en adultos jóvenes.
Publicado en la revista PLOS One, el estudio señala que mantenerse activo está vinculado con un mejor estado de salud mental, especialmente en estudiantes universitarios de este país nórdico. Los expertos destacan la relevancia de hacer ejercicio de forma regular más que apostar por sesiones intensas or prolongadas.
Importancia de la constancia en el ejercicio
Los autores, encabezados por Michael Grasdalsmoen, explican que los trastornos mentales comunes son una causa principal de discapacidad en jóvenes adultos a nivel mundial. La etapa universitaria es especialmente sensible, por eso es vital detectar factores que puedan proteger la salud mental durante este periodo.
Aunque el sedentarismo sigue siendo común en este grupo, estudios anteriores ya habían mostrado que el ejercicio regular mejora el bienestar mental. Sin embargo, pocos análisis han evaluado a fondo cómo el ejercicio influye en el desarrollo de estos trastornos usando criterios diagnósticos estrictos.
Por eso, se diseñó un estudio prospectivo con 10.460 estudiantes de entre 18 y 35 años, quienes respondieron cuestionarios sobre la frecuencia, intensidad, duración y total de horas semanales de actividad física. Un año después, se les aplicó un diagnóstico autoadministrado para evaluar aparición de ansiedad o depresión.
Diferencias por sexo en la relación ejercicio-salud mental
Los resultados mostraron que quienes hacen menos ejercicio tienen más riesgo de presentar trastornos mentales tras un año. La frecuencia del ejercicio fue un mejor indicador que la intensidad o duración.
En mujeres, la baja intensidad de ejercicio se asoció a mayor ansiedad y depresión, mientras que en hombres, la menor cantidad semanal de entrenamiento resultó ser un factor de riesgo más fuerte. Por otro lado, el riesgo disminuía a medida que aumentaba el total de horas de actividad, hasta cerca de 10 horas semanales.
Además, el estudio apoya las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de realizar por lo menos 150 minutos de actividad física moderada o intensa cada semana.
Los investigadores resaltan que los estudiantes que mantienen un hábito regular de ejercicio tienen menos probabilidades de desarrollar trastornos mentales con el paso del tiempo. Por eso, sugieren que la actividad física se incorpore de forma natural y sencilla en la vida universitaria.
La salud mental de los jóvenes universitarios es una preocupación que crece en salud pública. Promover el ejercicio físico entre los estudiantes puede ser un camino eficaz para mejorar su bienestar emocional y debe considerarse fundamental en un entorno educativo saludable.