Comer muchas chuches puede aumentar la impulsividad y miedo a la incertidumbre
Sentir una fuerte necesidad de comer demasiados dulces podría estar relacionado con un comportamiento más impulsivo, según revela una investigación reciente publicada en la revista Frontiers in Psychology. El estudio plantea que quienes tienen una marcada preferencia por los productos azucarados tienden a manejar peor la incertidumbre.
Este fenómeno estaría vinculado a un mecanismo cerebral que regula cómo gestionamos las recompensas. Lo interesante es que la impulsividad, el manejo de la incertidumbre y el consumo excesivo de dulces comparten un punto crucial: la inclinación por obtener recompensas inmediatas cuando se enfrentan a diferentes tareas.
- El estudio que analiza el gusto por el dulce
- Preferencias de recompensa y aversión al riesgo
- Impulsividad o evitar la incertidumbre
El estudio que analiza el gusto por el dulce
En esta investigación participaron 149 voluntarios, a quienes se evaluó mediante una prueba llamada Kapov-Polevoy. Esta prueba mide la sensibilidad a la recompensa a partir de la respuesta al sabor dulce usando distintas concentraciones de sacarosa para establecer diferentes umbrales. De esta manera, los participantes se clasificaron en dos grupos: los que disfrutan del dulce y los que no.
Con esta clasificación en mano, los investigadores continuaron con una serie de tareas a realizar por los participantes, para después ofrecerles diferentes opciones de recompensa. Estas podían variar en tamaño (mayores o menores) y en tiempo de entrega (inmediatas o pospuestas).
Preferencias de recompensa y aversión al riesgo
Al analizar los resultados, el equipo descubrió que aquellas personas que prefieren lo dulce optaban por recompensas más pequeñas pero seguras. Este patrón fue interpretado como una clara muestra de mayor aversión al riesgo.
Este dato aporta una nueva mirada sobre el vínculo entre la elección de dulces y las decisiones que involucran riesgo e incertidumbre, sugiriendo que la búsqueda de un beneficio instantáneo puede estar más relacionada con la necesidad de evitar lo incierto que con un simple impulso.
Impulsividad o evitar la incertidumbre
Un aspecto adicional que reflejaron los resultados fue que cuando las recompensas tienen una demora, los participantes mostraron preferencia por aquellas mayores, incluso si eran menos inmediatas. “Cuando hay una demora prefieren la recompensa mayor”, explican los autores.
Esto llevó a una conclusión sorprendente: “quienes prefieren los dulces eligen las recompensas inmediatas no porque no estén dispuestos a esperar, sino porque las recompensas tardías siempre implican incertidumbre, y eso es algo que tienden a evitar”.
Sobre el papel que juega el gusto por lo dulce, el equipo aclara que esta preferencia se relaciona con la actividad de receptores cerebrales implicados no solo en la sensación de placer sino también en la evaluación de amenazas e incertidumbre.
La autora principal del estudio, Anna Davidovich, asistente en el Centro de Cognición y Toma de Decisiones del Instituto de Neurociencia Cognitiva de la Universidad HSE, afirma: “Solemos pensar en la impulsividad como una incapacidad para posponer la gratificación. Elegir una recompensa inmediata menor puede deberse al deseo de evitar la incertidumbre. Esto cambia la naturaleza del comportamiento impulsivo”.