El 94,2% de las viviendas en España tienen baja eficiencia energética
El parque residencial de España presenta una alta proporción de viviendas con calificaciones energéticas poco eficientes, siendo el 94,2% clasificado entre las letras D y G, con predominancia en la categoría E.
Esto se refleja en el informe 'Estado de la eficiencia energética en España 2026', elaborado por Accumin con base en los certificados energéticos validados en las comunidades autónomas y enviados al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
A pesar de este panorama, el documento indica que en 2025 se alcanzó un máximo histórico con la emisión de 1,3 millones de certificados de eficiencia energética, lo que representa un aumento anual del 3%.
- Certificados energéticos en el parque residencial
- Distribución geográfica y tipología de viviendas
- Impacto de las rehabilitaciones en el consumo energético
- Retos para la renovación energética del parque inmobiliario
Certificados energéticos en el parque residencial
El informe señala que solo el 39% de las viviendas en España dispone de un certificado energético inscrito oficialmente. Según el análisis estadístico de Accumin, en el conjunto del parque modelado, el 67,3% de las viviendas tiene una calificación E; el 12,6% está en la categoría G; el 9% en la F y el 5,4% en la D.
Las clasificaciones que indican alta eficiencia energética tienen un peso reducido: la letra C abarca un 3%, la B un 1,6% y la A solo un 1,2% del total. La principal razón de esta ineficiencia es el envejecimiento del parque inmobiliario, construido con normativas sin exigencias energéticas, mientras que la obra nueva, que suele alcanzar las letras A, B o C, representa apenas un 4% del total.
Distribución geográfica y tipología de viviendas
El estudio destaca que la tasa de certificación es mayor en viviendas plurifamiliares, con un 51,6%, en comparación con el 17,5% que presentan las viviendas unifamiliares.
Por zonas, el parque certificado se concentra en grandes ciudades, polos de actividad económica y áreas costeras. Las provincias con mayor porcentaje de edificios con certificado son Madrid (69%), Navarra (58%), Barcelona (55,3%) y Málaga (51,8%).
También superan el 40% de cobertura Girona (47,6%), Tarragona (47,6%), Asturias (46,7%), Cantabria (46,3%), La Rioja (43,5%), Lleida (40,6%) e Islas Baleares (40,1%). Por otro lado, Guadalajara, Navarra, Toledo, Soria, Madrid, Segovia, Cuenca y Ciudad Real destacan por tener un mayor porcentaje de viviendas eficientes, con más del 8% clasificadas entre las letras A y C.
En contraposición, Las Palmas, Castellón, Tenerife, Tarragona, Ceuta y Cantabria tienen más del 96% de sus viviendas certificadas en las categorías menos eficientes (D a G).
Impacto de las rehabilitaciones en el consumo energético
El análisis de la base de datos nacional confirma que las reformas energéticas resultan efectivas. En viviendas unifamiliares, las intervenciones pueden reducir el consumo energético entre un 25% y un 75%, lo que suele implicar una mejora de una o dos letras en el certificado.
En los edificios plurifamiliares, las reducciones de consumo están entre el 10% y el 50%. Sin embargo, en estos inmuebles suelen ser menos visibles los cambios en la calificación debido a las dificultades para acordar obras que afectan a fachadas o cubiertas entre todos los propietarios.
Retos para la renovación energética del parque inmobiliario
Para alcanzar los objetivos de la próxima Estrategia para la Rehabilitación Energética en el Sector de la Edificación, que será reemplazada por el Plan Nacional de Renovación de Edificios, España debe reducir 26.394 gigavatios hora (GWh) del consumo energético residencial para 2030.
Este reto implica rehabilitar la envolvente térmica de 1,2 millones de viviendas y sustituir 3,5 millones de sistemas de calefacción y agua caliente en un plazo de cuatro años.
Desde Accumin advierten que cumplir estas metas requerirá aumentar en un 50% el ritmo de las reformas realizadas entre 2020 y 2025. Además, para conseguir un parque residencial mayoritariamente eficiente y tendente a cero emisiones en 2050, será necesario multiplicar por diez la velocidad actual de rehabilitación.