La lluvia prolongada afecta al estado de ánimo del 60% de la población

 Una persona se resguarda con un paraguas de la lluvia y el viento. EFE/Alberto Díaz
Una persona se resguarda con un paraguas de la lluvia y el viento. EFE/Alberto Díaz

El 60% de la población declara sentirse más triste, con menos energía y con más cambios de humor cuando llueve. El efecto se percibe con mayor intensidad si las precipitaciones se alargan varios días, como ha ocurrido en las últimas semanas, y puede traducirse en cansancio y desmotivación sin una causa aparente.

Este descenso del estado de ánimo tiene una explicación científica vinculada a la menor presencia de luz solar y a cómo influye en el organismo. Así lo ha señalado Clara Anaya, psicóloga del Hospital Quirónsalud Córdoba.

Además de los factores biológicos, también intervienen componentes sociales, psicológicos y culturales que pueden reforzar la apatía, la irritabilidad o la sensación de falta de productividad durante los periodos de tiempo gris.

  1. Por qué la lluvia afecta al ánimo
  2. Menos salidas, menos contacto y hábitos menos saludables
  3. Medidas para minimizar el impacto de los días grises

Por qué la lluvia afecta al ánimo

Clara Anaya ha explicado que, en jornadas nubladas, baja la exposición a la luz natural. Esa reducción se relaciona con una menor producción de serotonina, un neurotransmisor clave en la regulación del estado de ánimo.

Cuando la serotonina aumenta, se asocia a un estado de relajación y bienestar. Cuando desciende, pueden aparecer tristeza, variaciones en el apetito y más dificultad para concentrarse.

La falta de luz, además, puede favorecer un aumento de la melatonina, la hormona que regula el sueño. Esto puede derivar en somnolencia y en una caída de la energía, y también en irritabilidad y apatía al afrontar la jornada “con la sensación de tener las pilas descargadas”.

En conjunto, estos cambios en los ritmos biológicos explican por qué parte de la población nota un impacto más claro en el ánimo durante episodios de lluvia persistente.

Menos salidas, menos contacto y hábitos menos saludables

Otro elemento que influye en la regulación emocional es el contacto social, relacionado con el refuerzo de la autoestima. En días de lluvia suele disminuir la salida de casa, lo que reduce la interacción con otras personas y limita actividades placenteras, sobre todo al aire libre.

Según la psicóloga, el encierro prolongado puede intensificar la sensación de soledad y facilitar hábitos poco saludables, como el sedentarismo o un mayor consumo de procesados y azúcares.

Comer en exceso, en especial alimentos ricos en azúcar y grasas, puede generar alivio a corto plazo. Sin embargo, a largo plazo puede aparecer culpa y vergüenza, lo que empeora el estado de ánimo.

De la misma manera, al dejar de realizar actividades gratificantes, como pasear, hacer ejercicio o quedar con amistades, el cerebro recibe menos estímulos positivos. Esto puede desembocar en apatía y desesperanza, además de frustración cuando se alteran planes y se percibe una caída de la productividad.

Medidas para minimizar el impacto de los días grises

Más allá de lo biológico, los días lluviosos también influyen por motivos psicológicos y culturales. Para algunas personas, la lluvia se asocia con nostalgia, soledad o melancolía, y experiencias previas pueden reforzar esa conexión emocional y reactivarla en el presente.

Para reducir el efecto de los periodos grises, se recomiendan medidas que no cambian el tiempo, pero sí ayudan a limitar su impacto. Entre ellas, aprovechar al máximo la luz natural disponible y salir en los intervalos entre tormentas y temporales.

Mantenerse activo mediante ejercicio físico, incluso en casa, se vincula a la liberación de endorfinas y a una mejoría del estado de ánimo. También puede ayudar socializar y pasar tiempo con familia o amistades, aunque sea de forma virtual, para contrarrestar el aislamiento.

Asimismo, realizar actividades placenteras como cocinar, dedicar tiempo a una afición, leer o ver una película permite mantener la mente ocupada y reducir la apatía. Estas pautas se acompañan de una dieta saludable “que nos mantenga con energía”.